Ayuda ayudando

Estaba escalando con un amigo, Joey Redman, en Tennessee Wall hace muchos años. Joey estaba abriendo una hermosa vía llamada Cakewalk, una escalera de grietas con un pequeño techo y un paso crucial a mitad de camino por la ruta. Joey escalo con confianza el techo, pero luego luchó para escalar la parte central. En el centro, se caía y se frustraba. Estaba ansioso por escalar y estaba impaciente por el tiempo le llevaba. Me ofrecí a abrir la ruta. Joey estuvo de acuerdo, así que lo bajé al suelo. Me aplique en el terreno de juego, joey me siguió escalando por el centro sin caerse.


En la lección anterior describimos la progresión para mejorar la comunicación en las relaciones. Llegamos a la conclusión de que cuando queremos apoyar a otros es útil preguntarnos “¿Cómo puedo ayudarles?” 

“Ayudar”, sin embargo, puede ser malentendido. Podemos volvernos dependientes unos de otros, reforzar nuestras debilidades y frustrar el proceso de aprendizaje.

“Ayudar” puede interpretarse de manera diferente dependiendo de si se hace desde la perspectiva de una víctima o un guerrero. Cada perspectiva se ve afectada por el ego, la motivación y los comportamientos que producen.


Las víctimas tienen egos que necesitan validación y refuerzo. Actúan en la relación de manera que satisfacen sus propias necesidades, desvían el apoyo lejos de la relación y satisfacen los egos.


Motivado por el confort, las víctimas evitan la lucha y el estrés. También se sienten frustrados y actúan impacientes. Estos comportamientos frustran el aprendizaje y el crecimiento de por sí y cualquier relación en la que se encuentren.

Las víctimas actúan en las relaciones cooperando de manera dependiente. Normalmente, una persona juega a la víctima indefensa mientras que la otra juega a ser el héroe. Dependen unos de otros y perpetúan comportamientos que refuerzan sus egos.

Esto es lo que Joey y yo hicimos. Joey se comportó jugando a la víctima indefensa, frustrado y buscando consuelo escapando de la situación. Yo me comporté jugando al héroe, siendo impaciente y buscando la comodidad asumiendo el papel de abrir la ruta. Cooperamos de una manera mutuamente dependiente que no permitía a Joey que permaneciera ocupado y aprendiera.

Por el contrario, los guerreros buscan maneras de desarrollar la conciencia de limitar aspectos del ego. Ellos interactúan en una relación de maneras que satisfacen las necesidades de la relación, lo que los mantiene centrados en la búsqueda de maneras de apoyarse mutuamente.

Motivados por el estrés, los guerreros dan la bienvenida a luchar y mantenerse comprometidos. Son curiosos y pacientes. Estos comportamientos apoyan el aprendizaje y el crecimiento por sí mismo en las relaciones en las que se encuentran.

Los guerreros actúan en las relaciones cooperando de manera dependiente. Ninguna persona juega a la víctima indefensa ni a ser el héroe. Más bien, participan en comportamientos que refuerzan su relación.


La conciencia nos ayuda a salir de la dependencia de las víctimas. Las personas que desempeñan el rol de víctima indefensa toman conciencia de su dependencia de ser rescatados. Las personas que juegan el papel de héroe se dan cuenta de su dependencia de rescatar a los demás. Con la conciencia pueden encontrar maneras de mantenerse involucrados en la lucha.

Joey reflexionó sobre su experiencia. Me dijo que deseaba haberle dejado luchar un poco más. Sabía que había perdido la oportunidad de aprender y que yo había contribuido a quitarle esa oportunidad. La conciencia de Joey nos ayudó a comenzar a apoyarnos mutuamente de manera dependiente, a ser guerreros.


Los guerreros prestan atención en la lucha en sí para poder detectar cosas que pueden hacer para apoyar en la lucha de los demás. En lugar de jugar a la víctima indefensa, pueden notar si hay demasiado estrés, buscar formas de disminuirlo, para que puedan procesarlo y aprender. En lugar de jugar al héroe, pueden notar cómo los demás están bajo estrés y hacer sugerencias para disminuirles el estrés y ayudarles a re-dirigir la atención a la tarea y así puedan aprender.

Joey y yo nos dimos cuenta de que podíamos actuar como guerreros. Podría seguir siendo paciente, permitiéndole tiempo para luchar. Podía permanecer curioso, dándose tiempo para aprender. Cooperaríamos de manera dependiente para apoyar en su aprendizaje.


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