Cuando era más joven, fui conocido localmente como alguien que no tenía miedo y usé mi valentía para hacer las primeras ascensiones en Whitesides Mountain en Carolina del Norte, conocida por sus vías que daban miedo. Deseaba ser alguien importante en la comunidad de escaladores y estas primeras ascensiones me dieron una sensación de importancia que alimentaba mi ego.

Todos podemos caer en este tipo de trampa. Queremos ser alguien importante para validar nuestra existencia. Entonces aplicamos cualquier habilidad que tenemos para hacer rutas que nos ayuden a ser importantes. Este es el enfoque de la vida hacia lo que se tiene que hacer. Operamos desde una base inestable del ego, que busca formas de validarse a sí mismo. La importancia personal en sí crea estabilidad del ego, pero esta es efímera. Los logros validan el sentido de la existencia del ego. Dado que la existencia del ego se basa en los logros, continuamente desea más logros. Como resultado, nunca está satisfecho y nunca llegamos al momento en que nos sintamos estables y dignos de nuestra existencia.

De forma opuesta la toma de conciencia se enfoca en: Ser-Hacer-Tener. Somos conscientes que “ser” es un hecho. No nos tenemos que demostrar la existencia a nosotros mismos ni a los demás. Este enfoque nos permite comenzar desde la base estable del ser. Desde esa base, escalamos vías, para tener nuevas habilidades. Aplicamos habilidades con las que tenemos cierta competencia, pero buscamos mejorar esas habilidades a través de vías que nos ayudan a aprender.

Tuve una combinación de estos enfoques mientras hacía los primeros ascensos en Whitesides. El enfoque de “pretender ser” me motivó a usar mi valiente habilidad para hacer vías que daban miedo. Alimentó el deseo de mi ego en validar su existencia. El enfoque de “sígueme” me motivó a escalar en las rutas aterradoras de Whitesides porque estaba interesado en investigar lo que significaba ser valiente. Este último enfoque reveló algunos miedos inesperados, que me ayudaron a aprender más a ser valiente.

Por ejemplo, aprendí que luchar para ser respetado por ser valiente ocultaba otros miedos. Comencé a notar los tipos de escalada que evitaba, como las rutas deportivas difíciles. Las rutas en Whitesides son atemorizantes debido al riesgo físico de caer en situaciones sin protecciones, pero su dificultad se limita a 5.12. Este grado puede parecer difícil, pero son moderados en comparación con las rutas deportivas difíciles que pueden ser de 5.15. Estas rutas en Whitesides crearon una fachada que cubría el miedo a ser juzgado por no poder escalar las rutas de mayor dificultad.

Hay muchas capas en nuestra identidad del ego, capas sobre capas de logros que el ego usa para validarse a sí mismo. Realmente no sabemos qué hay debajo de todas esas capas hasta que comenzamos a levantarlas. La conciencia es lo que nos ayuda a hacerlo. Levantar las capas nos lleva a un lugar que es fundamental, donde el ser es un hecho. Nos damos cuenta de la esencia de nuestro ser, no la del ego. Mantener el enfoque en esta conciencia nos da una base estable del ser para actuar.

La toma de conciencia de las capas que estaban creando mi ego me ayudó a comprender la dicotomía entre ser valiente en situaciones de miedo físico y tener miedo en situaciones de miedo mental. Esta conciencia me dirigió a enfrentarme mi miedo a fracasar mentalmente y arriesgarme a perder el respeto de la comunidad de escaladores. Probándome en las difíciles escaladas deportivas corría el riesgo de no ser lo suficientemente bueno para pertenecer a la comunidad de escaladores de élite. Enfrentarse a ese miedo una y otra vez, ponerme a prueba en las difíciles escaladas deportivas, me ayudó a adoptar el enfoque de “se acabo” y levantar las capas de la fachada que mi ego había creado. Hacer esto me permitió ser más valiente en situaciones tanto físicas como mentales.

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