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En la última lección aprendimos que podemos medir el progreso cuantitativamente por los objetivos logrados, como escalar una pared más difícil, lograr encadenar una vía, o ser capaz de hacer una secuencia de 5.13c en el paso crucial. Medir el progreso cuantitativo es obvio: sabemos que hemos progresado si alcanzamos el objetivo.

También aprendimos que podemos medir el progreso cualitativamente mediante la mejora del procesos, tal como escalar de manera eficiente, el reposo efectivo, o el cambiar nuestra forma de pensar. Medir el progreso cualitativo es más sutil. Por ejemplo: Escalamos a una cierta velocidad entre dos de puntos en una ruta. Si escalamos demasiado lentamente,  podríamos utilizar toda nuestra energía y caer; si escalamos demasiado rápidos, podremos cometer errores, como colocar un pie en el lugar equivocado y caeremos. Medimos el progreso de los procesos mediante el perfeccionamiento del ritmo de la escalada en una sección particular de la roca, es una mezcla óptima de nuestras habilidades y lo que requiere la roca.

El progreso cuantitativo no está en nuestro control. El logro de encadenar una vía existe en el futuro; no podemos controlar el futuro. El progreso cualitativo, sin embargo, es de nuestro control. El proceso, tal como el perfeccionamiento del ritmo de la escalada a través de una sección, existe en el momento presente; podemos controlar lo que hacemos en el presente. Es importante entender esta distinción ya que nuestra atención permanece centrada en lo que podemos controlar.

La motivación es la clave; se impulsa lo que enfocamos. Si estamos motivados principalmente por avanzar cuantitativa, centraremos nuestra atención en el objetivo futuro y nos sentiremos frustrados cuando no conseguimos rápido lo que esperamos. Si estamos motivados principalmente por el progreso cualitativo, centraremos nuestra atención en el procedimiento presente y seguiremos siendo curiosos de lo que tenemos que aprender para mejorar.

A continuación, identificamos los procesos en los que centramos nuestra atención. Hay procesos para ver como la mente piensa sobre los procesos del cuerpo. Hay también un proceso para la observación de nuestra atención. Hay siete procesos fundamentales. Todos los demás son variaciones de estos siete.
• Dos procesos de la mente: Pensamiento para recopilar información y la toma de decisiones
• Tres procesos del cuerpo: El movimiento; la caída y el descanso
• Un proceso de observación: Que configura las intenciones y como se distrae nuestra atención de la tarea

Nuestra práctica debe incluir estos procesos para hacer un avance cualitativo en ellos. Mejoramos la calidad de estos procesos, centrando nuestra atención de forma más completa en ellos. Es más difícil usar la mente para pensar y tomar decisiones cuando estamos bajo estrés, por lo que la calidad de la utilización de nuestra atención disminuye. Es más difícil movernos, caer, y descansar cuando estamos bajo estrés, por lo que la calidad de nuestra atención disminuye. Por lo tanto, estaremos atentos a la calidad de la práctica, especialmente a medida que aumenta el estrés, esto es extremadamente importante.

La práctica cualitativa requiere que desarrollemos la capacidad de observar lo que estamos haciendo, momento a momento. Podemos descansar en una postura difícil de descanso en un momento dado y en el momento siguiente hacer un exceso de agarre o flexionar nuestro brazo. Es posible que te comprometas a escalar de manera eficiente y sucumbir a precipitarnos, al crear un movimiento ineficaz, cuando nos abrumados por el estrés. La observación del estrés hace que nuestra atención se distraiga en el descansar de manera efectiva o del movimiento efectivo y nos da la opción de volver a dirigirnos a la tarea.

La práctica cualitativa comienza por ser intencional. Por ejemplo, creando la intención de descansar. Elegimos centrar nuestra atención en el proceso de relajarnos continuamente en nuestra presa. Este no es un evento de una sola vez; se trata de un proceso continuo. Nos relajamos en nuestro agarre, momento a momento, a medida que aumenta el estrés, aumentamos el exceso de agarre. Hemos creado también una intención de escalar. Elegimos centrar nuestra atención en el proceso de movernos de manera eficiente. Esto tampoco es un evento de una sola vez; se trata de un proceso continuo. Vamos a tener una tendencia a precipitarnos por el estrés, lo que crea un uso ineficiente de nuestra energía. Nos damos cuenta de esta tendencia, momento a momento, a medida que aumenta el estrés, nos apresuramos. El ajuste de intenciones nos ayuda a actuar conscientemente para dirigir cómo elegimos usar nuestra atención.

Hemos establecido la intención general para ayudar a alinearnos a nuestra motivación: Para seguir siendo curiosos para mejorar los procesos. Si tenemos curiosidad, a continuación, vamos a estar interesados en cambiar la forma en que piensa la mente, en la recogida de información y en la toma de decisiones. Si tenemos curiosidad, a continuación, vamos a estar interesados en cómo hacer intervenir al cuerpo para descansar mejor, moverse mejor o caer mejor. La curiosidad nos ayuda a observar el cuerpo y la mente y cambiar la calidad de nuestra experiencia en general de escalada.

Cambiamos nuestra motivación ya que estamos motivados principalmente por los procesos de participación. Hacer esto nos asegura que nos centramos la atención en lo que podemos controlar. Hemos establecido una intención de permanecer curiosos por la calidad de lo que hacemos en cada proceso. Por último, se observa cuando se distrae nuestra atención hacia la frustración y la redirección hacia lo curioso. Así, mediante la práctica nos hacemos cargo de nuestra atención, nuestra escalada, y nuestras vidas.


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