Algunos trabajos pueden ser realmente frustrantes. Estuve trabajando como comercial, vendiendo herramientas de corte para la industria. Consistía en largas y estresantes horas aprendiendo cómo estas herramientas cortan el metal y luego convenciendo a los fabricantes para que las comprasen. Esta la situación me hizo sentir insatisfecho, quería escapar de esta situación. No me sentía muy resiliente en ese trabajo.

La resiliencia es una cualidad importante del entrenamiento mental. Se define como la capacidad de soportar el estrés y el “rebote” adaptarse más positivamente, en las situaciones adversas. La capacidad de rebotar me hizo pensar en tirar una pelota a la pared, hacerla rebotar y atraparla nuevamente. Resistir el estrés también parecía importante. Nos “resistimos” al estrés sin buscar escapar. Podemos diseccionar esta metáfora en partes para representar varios componentes que construyen la resiliencia.

Los componentes de la resiliencia en la metáfora de la pelota son:

  • Nosotros somos la pelota.
  • El muro es el factor estresante con el que interactuamos.
  • La presión del aire es lo que hay dentro de nosotros. Si la pelota se desinfla, se deforma mucho, rebota un poco y cae al suelo. Si no se recupera, la persona que la lanzó no puede atraparla nuevamente. Si la pelota está demasiado inflada, se deforma muy poco y rebota violentamente. Este rebote vigoroso dificulta la captura. Si la pelota tiene la cantidad correcta de presión de aire, entonces se deforma lo suficiente como para rebotar y ser atrapada nuevamente.
  • La flexibilidad del material de la pelota también determina cuánto se deformará con el impacto. Si el material de la pelota es demasiado grueso, no se deformará lo suficiente como para crear un efecto de rebote. Si es demasiado delgado, puede explotar cuando golpea la pared. Si es flexible y tiene el grosor adecuado, deformará la cantidad correcta para que se pueda recuperar y atraparla.
  • La persona que lanza la pelota también es parte de esta metáfora. Esa persona es nuestro equipo de apoyo y ayuda a crear el grado de fuerza de impacto (nivel de estrés) que experimentamos. Además, esta persona nos atrapa después del evento estresante. Si somos arrojados al medio estresante sin suficiente fuerza, entonces no rebotaremos lo suficiente como para ser atrapados nuevamente. Si nos lanzan demasiado fuerte, podríamos explotar y no rebotar en absoluto. De cualquier manera, la pelota (nosotros) no puede ser atrapada por la persona que juega un papel secundario.

Podemos examinar cómo mejorar nuestras propias cualidades resilientes a partir de esta metáfora de la pelota. Primero, digamos que el aire dentro de nosotros es nuestra identidad. Si vinculamos nuestra identidad con el resultado, nos sentiremos desinflados cuando fallemos, el estrés nos deforma hasta tal punto en que no podemos rebotar, por lo que caemos al suelo. Por el contrario, nos sentiremos inflados cuando tenemos éxito, el estrés no nos deforma mucho y nos recuperamos antes de que haya un impacto suficiente para cambiarnos. Si separamos nuestra identidad del resultado, entonces interactuaremos con el estrés de manera más objetiva. No nos sentiremos desinflados o inflados por los resultados porque lo que sentimos sobre nosotros mismos no depende del éxito. Este estado neutral nos ayuda a permanecer presentes y conscientes para aprender.

En segundo lugar, la flexibilidad del material de la pelota representa los límites protectores que creamos a nuestro alrededor. El ego crea defensas para proteger su identidad. El límite es su identidad, por lo que se enfoca en fortalecer ese límite. El ego no quiere fallar, por lo que se defiende de los fallos con excusas. Estas excusas se agregan al límite, lo que fortalece las defensas. El ego quiere tener éxito, tener evidencia tangible para validarse. Agrega esta evidencia de éxito al límite defensivo, que lo fortalece. Tanto el fracaso como el éxito nos desvinculan de la interacción con lo estresante y evitan el aprendizaje. Si separamos la identidad del resultado, entonces el ego no puede usar los fracasos y los éxitos para fortalecer sus defensas. Más bien, nos mantenemos objetivos sobre los resultados y nos enfocamos en lo que podemos aprender de ellos. La objetividad nos mantiene flexibles para trabajar con los estresores.

Tercero, no estamos solos en esto, todo está en relación con algo más. Tenemos relación con nuestro socio, nuestro jefe o empleado, el medio ambiente. Incluso tenemos relación con nosotros mismos. Esa relación puede ser tal que nos queramos o nos odiemos. Es útil ver nuestras luchas desde el contexto de las relaciones, porque tienden a ser estresantes. Si nos escondemos de ellas, no permitimos que nos lancen a nuevas situaciones adversas, así no nos deformamos ni aprendemos. Si nos estresados con demasiada fuerza, ya sea por nosotros mismos u otros, intentaremos escapar de ellos e incluso podemos ser eclipsados por ellos. Ser lanzado con la cantidad correcta de fuerza nos permite resistir el estrés. La cantidad correcta de fuerza y la cantidad correcta de estrés se equilibran entre sí para crear riesgos apropiados a los que podemos rebotar. Tales situaciones nos ayuda a soportarlas en el tiempo suficiente para deformar las percepciones erróneas actuales, modificarlas para aprender y recuperarnos en una persona diferente y más fuerte.

Todas estos factores para desarrollar la resiliencia son importantes. Sin embargo, lo más importante es cómo tomamos decisiones sobre el estrés en sí. La mayoría de nosotros tendemos a tomar decisiones para evitar el estrés o encontrar la manera de deshacernos de él. Esta mentalidad distrae nuestra atención, lo que disminuye nuestra atención y presencia. Las opciones que apoyan la resiliencia también contemplan el estrés, incluso apreciándolo por las lecciones de aprendizaje que nos brinda. De esa elección, podemos resistir a los estresores y prestarles atención. La palabra clave aquí es “prestar”. Hacemos el trabajo que el estrés requiere “prestar” atención. Hacer esto nos permite trabajar nuestra atención y recuperar las experiencias estresantes más fuertes que antes.

Todos hemos tenido trabajos que no nos gustaron y fueron frustrantes. Al soportar estas situaciones incómodas, permitirnos estar totalmente presentes y comprometidos con el trabajo. Podemos descubrir que realmente nos gusta el trabajo, ahora que estamos completamente comprometidos con él. O podemos evidenciar que queremos hacer algo diferente. El compromiso total nos ayuda a tener una evaluación más completa y clara del trabajo, lo que nos ayuda a tomar mejores decisiones sobre cómo queremos vivir nuestra vida. Desarrollar nuestra capacidad de recuperación nos permite crecer, aprender de los factores estresantes y recuperarnos como personas más fuertes que antes.

Consejo práctico: ejercicios para aumentar la resiliencia

Puedes mejorar tu capacidad de recuperación en pequeños pasos centrándote en estos factores. Con el tiempo, podrás resistir mejor las situaciones estresantes y recuperarte más fuerte que antes.

  • Qué hay dentro de ti: Separa tu identidad de los resultados. Ve los éxitos y fracasos simplemente como información sobre tus esfuerzos. Luego, usa esa información para aprender como puedes mejorar tu próximo reto.
  • Defensas flexibles: No dejes que tu ego ponga defensas para protegerse. Recuerda, todo está relacionado con otra cosa, que comienza con la relación contigo mismo. Mantén la conciencia permitiéndote ser vulnerable, en lugar de estar a la defensiva. Hacer esto te mantiene abierto y conectado para que puedas aprender.
  • Elije valorar el trabajo, elije apreciar el estrés. Proporciónate valiosas oportunidades de aprendizaje. Luego, demuestra que valoras el estrés al “prestar” atención. Mantente enfocado en el momento presente.
  • Crea un equipo de apoyo, necesitas un equipo de apoyo para proporcionar la base de tu aprendizaje y crecimiento. Asegúrate de que tus amigos apoyan tu aprendizaje y no tu ego. Entrénalos para que te ayuden a tomar riesgos apropiados.
  • Lánzate a los riesgos apropiados, demasiado poco o demasiado estrés no proporciona aprendizaje, te aburrirás o entrarás en pánico. Involúcrate en el estrés en pequeños pasos, lo que creará grandes resultados con el tiempo. Y disfrutarás más de todo el proceso.

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