Investigar el entrenamiento mental es intrigante porque, a medida que profundizamos en él, se revelan formas sutiles de entender y usar nuestra atención. Es especialmente útil cuando desarrollamos prácticas para mejorar nuestro juego mental. Ser mentalmente apto requiere tener la atención enfocada en el momento, es él principio básico para guiar nuestra investigación y práctica.

En los cursos damos procesos específicos para enfocar la atención, en la tarea y no en lo que temen. Es genial encontrar otras disciplinas que dan evidencia y que apoyan estos procesos. Una de estas disciplinas es la Semántica General (GS), que fue desarrollada en la década de los 1930 por Alfred Korzybski. GS esté explora el uso del lenguaje y cómo nos revierte. Si no nos damos cuenta de cómo el lenguaje nos utiliza, seremos víctimas de ello.

El libro de Korzybski (Ciencia y Sanidad) en GS es una lectura laboriosa. He leído una versión abreviada, pero otros autores de GS presentan su material de una manera que es más fácil de leer, entender y aplicar. Uno de estos autores es Ted Falconar, quien escribió Inteligencia Creativa. Un concepto simple de GS dice: “el mapa no es el territorio.” Esto significa que el mapa que percibimos en la mente, no es el territorio del mundo real. A menos que seamos conscientes, utilizaremos el mapa en lugar del territorio. Concentraremos nuestra atención en un mapa mental falso, en lugar del territorio real en el que nos desenvolvemos.

Ted Falconar relata cómo el flujo de nuestra atención determina si nos basamos en el mapa falso o investigamos en el territorio real. Digamos por ejemplo, que estamos viendo una vía difícil. En los puntos de reposo, nuestra atención se centra en la mente para hacer un pensamiento crítico de evaluación de riesgos. Cuando es hora de escalar, cambiamos nuestra atención hacia el cuerpo, para escalar. El avistamiento, sin embargo, tiene muchas incógnitas: ¿Qué presas usar? ¿Cómo debemos usarlas?; ¿Podremos usarlas? Tales preguntas dirigen nuestra atención hacia la mente, usando la memoria para entender qué acciones tomar. Esto divide nuestra atención entre el cuerpo y la mente, causando vacilación y miedo en nuestro compromiso.

Podemos comprender cómo se crea el miedo investigando las dos formas en que nuestra atención fluye: profundizar en el mapa de la mente, o investigar el territorio (la escalada). En el primero, la atención fluye para reforzar el mapa, permitimos que nuestra atención fluya desde el objeto hacia el observador. Vemos el objeto, como por ejemplo una pequeña presa. Las impresiones del sentido visual fluyen de un objeto a otro; desde la presa hacia nosotros. En este caso la mente mezcla las impresiones sensoriales con la memoria. Nos basamos en la memoria pasada para determinar la usabilidad de la presa. No entendemos el territorio (la presa) porque tenemos nuestra atención enfocada en el mapa (recuerdos pasados ​​de pequeñas presas).

En el segundo, la atención fluye para investigar el territorio. Invertimos el flujo de atención dirigiéndolo desde el observador hacia el objeto. Nuestra atención fluye de nosotros hacia la presa y hacia sus detalles. Hacemos esto intencionalmente usando nuestro sentido de la vista y de los sentidos. Buscamos sutilezas en el objeto (agarre) como es su forma, tamaño y orientación. Sentimos el agarre y cómo nuestra mano o pie se integra con él. Esto cambia nuestra atención hacia el territorio en el que estamos comprometidos y nos permite comprenderlo lo mejor posible. No estamos percibiendo lo que es posible sobre la base de la memoria pasada; Ahora estamos determinando la realidad basada en el compromiso con la presa.

La motivación determina cómo fluirá nuestra atención. La tendencia natural de búsqueda del confort de la mente hace que nuestra atención fluya del objeto al observador. Esto refuerza nuestro mapa mental, lo que ya es cómodo para nosotros.

Se necesita conciencia, intención y esfuerzo para invertir la dirección del flujo de nuestra atención. En otras palabras, necesitamos estar motivados hacia el estrés y no en el confort. Es más estresante dirigir nuestra atención del observador al terreno porque estamos dejando nuestra zona de confort y entrando en lo desconocido. Por lo tanto, el cambio de nuestra motivación es crítico.

También influimos en el estado de fluidez, un estado óptimo de desempeño que todos los atletas se esfuerzan por alcanzar, por cómo fluye nuestra atención. Creamos una situación dual cuando nuestra atención fluye del objeto al observador. Nos separamos en dos cosas distintas: el escalador y la roca. El escalador lucha en la roca, evitando que se produzca cualquier flujo.

Creamos una situación de unidad cuando nuestra atención fluye del observador al terreno. Nos conectamos e integramos con la escalada, combinándola con ella, para que ya no haya una situación dual. Observador y objeto, escalador y roca, uníos. La dualidad cambia a unidad. Esto nos ayuda a alcanzar el estado de fluidez.

Esto puede sonar como un proceso complicado, pero realmente todo es bastante sencillo. La motivación impulsa cómo vamos a utilizar nuestra atención. La motivación que busca el confort de la mente hace que nuestra atención fluya de la roca hacia nosotros, mezclándonos con memorias pasadas que nos mantienen dentro de nuestras zonas de confort. Creemos en el mapa falso de nuestra mente, en lugar de la realidad del territorio en el que estamos comprometidos. Todo lo que se necesita es conciencia para cambiar la forma en que nos motivamos, así nuestra atención puede cambiar de dirección. Voluntariamente gestionamos el estrés dirigiendo nuestra atención hacia la roca. Vemos el lado positivo de la presa, el ancho, el ligero ángulo. La sentimos, palpamos con nuestros dedos para agarrarla, y tirar de ella. Dejamos atrás el mapa y entramos en el territorio. Lo que la mente temía se transforma a través de acciones. La dualidad cambia a la unidad, nos convertimos en parte de la roca y fluimos con ella.

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