The New York Times publicó recientemente un artículo sobre un estudio de dos profesores de la universidad sobre la motivación. Estudiaron la motivación extrínseca e intrínseca, y encontraron que la motivación intrínseca es la más efectiva. Ellos también encontraron que la combinación de la motivación extrínseca e intrínseca no es más eficaz como  la motivación intrínseca solamente. Esto es esencialmente lo que hemos comentado en la lección anterior. Mediante el desarrollo de la tercera libertad, “la libertad de ser” nuestro auténtico ser, es una motivación intrínseca.

La motivación se define como una necesidad, de deseo o condición de ser lanzados a la acción o el trabajo. El “trabajo” es una parte importante de esta definición, porque el trabajo es muy estresante. La motivación tiene que movernos de buen grado en la dirección de trabajo y el estrés. Debemos estar dispuestos a estar en tensión, no en un resultado final cómodo. Escalamos porque estamos ansiosos de la experiencia de la escalada estresante, no en la cumbre, donde la experiencia de escalada ya ha terminado. Cuando estamos motivados intrínsecamente, el duro trabajo de la escalada estresante adquiere un carácter de juego.

Hay tres partes en que se manifiesta la motivación intrínseca: la fuerza, la energía, y el canal a través del cual la fuerza hace que la energía fluya. La metáfora de un río puede ayudarnos a entender esta relación. Cuando pensamos en un río podemos pensar en el agua que fluye. En realidad, un río se compone del lecho del río (canal), el agua (energía), y la gravedad que hace que se mueve el agua (fuerza). El lecho del río dirige el flujo del agua, el agua es la energía que fluye a través del lecho del río, y la gravedad es la fuerza que provoca que el agua fluya.

Hay una relación simbiótica entre el lecho del río y el agua. El lecho del río se adapta a la forma en que el agua fluye a través de él y el agua fluye siendo dirigido por el lecho del río. El lecho del río tiene una cierta estructura que dirige el flujo del agua, pero también se deja modelar cuando el agua fluye, erosionando sus bordes y su profundidad. Del mismo modo, el agua se deja fluir a través de la estructura del lecho del río, pero también hace un trabajo sutil para modificar el lecho del río.

El agua no tiene el objetivo de llegar al mar; se rinde y permite que la gravedad tire de ella a través del lecho del río, a lo largo del camino de la menor resistencia. El lecho del río no se resiste a cómo o dónde se está erosionando. Se rinde y permite que el agua fluya y deja hacer el trabajo. El trabajo que hace el agua no se ve como algo que debe evitarse. Más bien, todo lo contrario. El trabajo se ve como algo fácil, porque el agua va por el camino más fácil, a través del canal, a lo largo del camino de la menor resistencia. Si construimos una presa en el río limitamos el flujo de agua y debilitamos el río. Al retirar la presa el flujo de agua se restablece, haciendo crecer el río de nuevo. El agua está en consonancia con la ley universal de la energía, siguiendo el camino de menor resistencia a través de la huella de la erosión del lecho del río.

Ahora vamos a utilizar esta metáfora para entender la motivación intrínseca. Nos componemos de cuerpo / mente (lecho del río), propósito en la vida (agua), y la fuerza de voluntad (fuerza de gravedad). Nuestro cuerpo / mente es el canal a través del cual vivimos nuestras vidas. Nuestro propósito en la vida es la energía que quiere fluir a través de nosotros, y la intención es la fuerza que causa que nuestra energía fluya. El universo tiene el propósito general de crecer y expandirse, del que formamos parte. Esta intención se manifiesta en cada uno de nosotros como un propósito de vida único, que nos proporciona un vehículo para crecer y expandirnos.

Hay una relación simbiótica entre nuestro cuerpo / mente y nuestro propósito en la vida. Nuestro cuerpo / mente se adapta a la forma de nuestro propósito de vida que quiere fluir y nuestro propósito en la vida fluye tal como está siendo dirigida por nuestro cuerpo / mente. Nuestro cuerpo / mente tiene una cierta estructura (nuestro cuerpo físico y nuestra mente) que dirige (o impide) nuestro propósito de vida, pero nuestro cuerpo / mente también se deja aprender hacia nuestro propósito de vida y nos cambia. Del mismo modo, nuestro propósito en la vida se deja fluir a través de la estructura del canal, nuestro cuerpo / mente, este también hace el trabajo sutil que nos cambia a base de ser movido por la fuerza de la intención.

Digamos que nuestro propósito en la vida es “la escalada.” Si hemos perdido un brazo debido a un accidente, entonces nuestro cuerpo físico nos impedirá “escalar” propósito de vida. Si hemos sido condicionados por la sociedad para creer que la escalada es peligrosa, entonces nuestra mente nos impedirá “escalar” propósito de vida. Estas limitaciones físicas y mentales son obstáculos, como las represas en nuestro río, impiden que la intención universal y nuestro propósito en la vida se manifiesten a través de nosotros.

Si nos rendimos, mediante el abandono de las metas impuestas desde el exterior, y aceptamos la situación tal como es, permitimos que la intención universal fluya a través de nosotros. No nos resistimos a la forma en que estamos siendo dirigidos por la intención. Aceptamos y permitimos que nuestro propósito en la vida fluya a lo que nuestro cuerpo / mente puede hacer el trabajo requerido. Recordemos que “aceptar” y “permitir” eran dos aspectos importantes que vimos en nuestra última lección para la creación de la libertad de ser nuestro auténtico ser.

Cuando hemos aclarado nuestro propósito de vida y eliminamos el condicionamiento social, la intención puede fluir a través de nuestro cuerpo / mente sin obstáculos. La motivación intrínseca, en esencia, es estar en esta situación. Comienza internamente, con la intención universal de expandirse y crecer. La intención se manifiesta como nuestro único propósito de vida y se expresa exteriormente a través del cuerpo / mente. La motivación extrínseca es a la inversa, utiliza los resultados finales del mundo exterior para influir en nuestro propósito de vida e intención.

No podemos empujar el río para motivarlo. Si construimos una presa para empujar contra el agua, el flujo disminuirá. Sin embargo, la fuerza de la gravedad todavía esta allí. Si quitamos la presa permitimos  a la gravedad mover el agua de nuevo, a lo largo del camino de la menor resistencia. Del mismo modo, no podemos esforzarnos para estar motivados. Si no nos sentimos para escalar, entonces las metas para escalar (por ejemplo un  8ª) tendrán un efecto limitado en nuestra motivación. Si creamos metas externas para empujarnos, disminuimos nuestra relación con nuestro propósito de vida y el flujo de intenciones. Debemos eliminar las metas externas (presas) para permitir de nuevo la intención de mover nuestro propósito en la vida.

Cualquier propósito de la vida es muy estresante, ya que nos obliga a crecer y expandirnos, a trabajar. Recuerda, la motivación tiene que movernos de buen grado en la dirección del trabajo y del estrés. Debemos estar dispuestos a hacer el trabajo. Si estamos haciendo algo que nos interesa y nos llama la atención entonces es que nos estamos moviendo en la dirección de nuestro propósito de vida. Al estar alineados con nuestro propósito de vida nos ayuda a lidiar con el problema de la motivación placer / dolor, moviéndonos hacia el placer y alejándonos del dolor. Nuestra atención se centra en la facilidad del trabajo estresante porque nos afrontamos con gusto. El trabajo ha adquirido un sentido de juego. Trabajo agotador que se está haciendo de una manera no-estresante. Estamos entretenidos en el trabajo porque queremos estar allí. Luego, una vez allí, se sigue el camino de menor resistencia para hacer el trabajo. Estamos alineados con la ley universal de la energía, siguiendo el camino de menor resistencia a través del estrés para crecer y expandirse.

La motivación intrínseca es de gran alcance porque fluye libremente como el agua en un río. El flujo se origina a partir de la fuerza universal, la fuerza de la intención. Al alinearnos, vivimos nuestro propósito de vida y tomamos medidas para manifestarlo en el mundo externo. La motivación extrínseca simplemente pone las represas sobre en el río e impide su flujo. Todo lo que necesitamos hacer es quitar los obstáculos, las presas, y dejar que fluya la energía.

Práctica recomendada: Sentirse vivo.

No hagas nada, porque es bueno para ti; hazlo, ya que te da la sensación de estar vivo. Hacer algo que es “bueno” para ti es una motivación de resultado final. Que no te gusta hacerlo ahora, en el presente, lo “bueno” es la recompensa en el futuro. Hacer algo porque te da una sensación de estar vivo te pone en contacto con la motivación intrínseca. Uno se siente vivo cuando su atención se dedica plenamente en el momento presente. 

¿Qué te hace sentir vivo? Lo más probable es que sea algo que capta tu interés y atención. Identifica uno o dos intereses y luego hazlos hoy. Si la práctica de hacerlo te hace sentir vivo, es que te conectas con tu propósito de vida. Esto tomará tiempo, así que ten paciencia.

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