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En 1985, Cal Swoager estaba  escalando una fisura delgada en el New River Gorge, Virginia Occidental. Él estaba realizando la primera ascensión, desde abajo, por lo que no sabía como proteger la vía ni la dificultad que se encontraría. La protección resultó ser escasa y la dificultad 5.11c (francés 6c +), era una calificación difícil para él en escalada clásica a la vista. Cal Estaba bloqueado y su mente tenía un intenso deseo de escapar de la situación. Tenía que tomar una decisión: subir o bajar. Se sentía como si fuera a morir si se caía, Cal se comprometió a continuar escalando.

La intensidad de la situación reveló a Cal cómo había vivido su vida. Era conocido por ser un “fiestero duro”, y en este momento, sintió que no estaba preparado para la muerte. Cal hizo un pacto con Dios. “Sácame de esta situación y te juro que voy a convertirme al cristianismo.” Finalizo y llegó a la cumbre, bautizo la ruta com; “Déjalo a Jesús”, cumpliendo su primera obligación del pacto.

Em el oráculo de Delfos se dice: “Conocerte a ti mismo.” Esta es una sentencia, no para aprender lo alto que somos o lo mucho que valemos, eso son manifestaciones externas. Es una sentencia para aprender como somos por dentro. Conocernos a nosotros mismos es como abrir una puerta. Tenemos que abrir la puerta, salir de la comodidad, y progresar en el estrés. Pero ¿Cómo podemos abrir esta puerta?

Podemos abrir la puerta a través de una actividad al aire libre. Las actividades al aire libre desafían todo nuestro ser, cuerpo y mente, nos conecta con el resto del mundo, nos pone cara a cara con el obstáculo que tenemos por delante. Esa actividad genera información que podemos analizar, evaluar e integrar. Así, nos lleva a la comprensión de lo que somos.

Quizá de las actividades al aire libre, en la búsqueda de nosotros mismos, no hay nada mejor que la escalada. La escalada crea un desafío único para el aprendizaje: progresamos contra la fuerza de gravedad, hacia una meta final, elegimos protecciones específicas contra las consecuencias de la caída. La gravedad nos tira hacia abajo hacia nuestras zonas de la comodidad, o hacia la muerte si no tomamos bien nuestras decisiones. Con el fin de aprender, tenemos que aplicar nuestras mentes en la evaluación de la protección y sus consecuencias, y aplicar nuestros cuerpos contra la fuerza de gravedad, salir de las zonas de comodidad y dar un paso hacia el estrés.

La escalada también es muy implacable para limitar comportamientos. Algunos escaladores se sienten frustrados porque no progresan, argumentan excusas por la falta de habilidad, o culpan a otros de sus fracasos. Sin embargo, la roca no sabe nada de nuestras frustraciones, excusas o comportamientos culpables. La roca sólo refleja lo que está dentro de nosotros.

Si estamos perdidos en comportamientos limitantes de la mente, nunca vamos a abrir esa puerta. Las conductas limitantes no son útiles, la roca no se preocupa de nosotros, somos nosotros quien tenemos esa necesidad de cambiar, comenzar a abrir la puerta. Desarrollamos la capacidad de ser testigos de nuestra mente y no de ser víctimas de ella. Podemos presenciar la mente pensar y elegir un determinado pensamientos para actuar en. Si tenemos pensamientos de frustración, excusas o culpabilidad, no actuamos sobre ellos. Si tenemos pensamientos de acciones que podemos realizar frente al desafío, entonces podemos actuar sobre ellos. Esta capacidad de ser testimonio es la puerta que se abre nuestro interior, lo que puede pasar a través de ella y llegamos a conocernos a nosotros mismos.

Yo escale “Déjelo a Jesús” hace unos años. Estaba  en medio del meollo, con mi última protección por debajo de mis pies. Un solo movimiento me faltaba para estar en una mejor sujeción y la posibilidad de protegerme. La grieta se había reducido al mínimo, solo entraba un dedo. Necesitaba meter mi dedo en esta hendidura, hacer un paso adelante y llegar a donde la grieta se abría. Me agotaba y no sabía si podría hacer el movimiento. Mi mente quería darse por vencida. Renunciar a un fuerte deseo. Pero, los guerreros no hacen eso. Una vez los guerreros han sopesado las consecuencias y elegido pasar por la puerta del estrés, se comprometen. Son testigos de la voluntad de la mente hacia el confort y re-dirigen su atención hacia la tarea. Entré por la puerta e hice el movimiento.

¿Qué encontramos al otro lado de la puerta es una respuesta única para cada uno de nosotros. La intensidad de la situación que experimentó Cal le abrió la puerta de su interior y le reveló el deseo de encontrar un significado más profundo en su vida a través de la religión cristiana. Para mí, esta misma escalada me dio la confianza para presenciar el intenso deseo de la mente para permanecer en su zona de confort para mantener la puerta cerrada y mi capacidad para abrirla.

Escalada al aire libre ofrece un vía para encontrar lo que somos por dentro. Estamos inmersos en un mundo amplio, si queremos sobrevivir requiere que nos conectamos con él. La intensidad de la escalada nos posiciona la puerta de nuestro mundo interior. Es estresante escalar y entrar por esa puerta. La mente no querrá hacerlo cuando estamos en medio del desafío. Es el testimonio que puede llegar a coger el pomo de la puerta, a su vez, y paso a paso.

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