Escuché una interesante serie de conferencias recientemente titulada “Los grandes errores militares de la historia y las lecciones” que nos enseña la investigación de las causas que en ciertas batallas militares se produjeran estos errores. Tenía curiosidad en saber qué factores mentales llevaron a estos errores, qué podríamos aprender de ellos y cómo podríamos aplicar estas lecciones en nuestro entrenamiento mental.

El historiador militar John Keegan dijo: “Todas las batallas son, en cierto grado, … desastres”. Las batallas son desastrosas porque el orden degenera en caos. Los errores, sin embargo, van más allá de la naturaleza caótica de las batallas porque incluyen errores groseros, estúpidos o descuidados.

Por ejemplo, Napoleón cometió un error al quedarse demasiado tiempo en Rusia, así quedó atrapado en el severo invierno ruso de 1812. Su decisión de quedarse fue un error porque era demasiado orgulloso para irse y admitir que había cometido un error. Perdió el 80% de su ejército de medio millón de efectivos cuando finalmente decidió retirarse, debido a las severas nieves invernales.

Otro ejemplo fue la derrota de George Armstrong Custer en la lucha contra los indios Sioux durante la batalla de Little Big Horn en 1876. Custer cometió un error al dividir a su ejército en unidades más pequeñas para que pudiera rodear a los Sioux. Su decisión de hacer esto fue un error porque estaba demasiado confiado y subestimó a su oponente. La mayor parte de su ejército fue asesinado como resultado.

La serie de conferencias evaluó 23 batallas militares e identificó “cuatro caminos al fracaso” que hicieron que fueran consideradas errores. Primero, el fracaso de la planificación. Algunos errores fueron causados porque el objetivo no estaba claro, no se recopiló la inteligencia adecuada o la información que contradecía lo que los planificadores creían que se ignoraba. En segundo lugar, el fracaso del líder. Algunos errores fueron causados por comandantes que se encontraban en situaciones más allá de sus habilidades, por exceso de confianza o por faltarle el respeto a la habilidad de su oponente. Tercero, fallo de ejecución. Los comandantes cometieron errores debido a errores tácticos, como dividir a su ejército, lo que permitió que se destruyera poco a   poco. Cuarto, el fracaso de la adaptación. Las batallas se convirtieron en errores cuando los comandantes no se adaptaron al cambio o se aferraron a estrategias pasadas de moda.

Estos “cuatro caminos al fracaso” se pueden convertir en lecciones de aprendizaje. Pelear en una batalla o escalar una ruta implica tomar riesgos. La toma de riesgos tiene tres fases: preparación, decisión y acción. Cada fase es importante. Asumir riesgos inapropiados puede ocurrir cuando una o más fases se ignoran o no se completan de manera efectiva. Además, nuestra motivación impulsa el proceso de toma de decisiones, lo que puede resultar en desastre si estamos motivados de manera limitada. Veamos cómo podemos aplicar nuestra comprensión del riesgotomar y motivar hacia los “cuatro caminos del fracaso” y convertirlos en “cuatro pasos para el éxito”.

  1. Planificación: “Planificación” apunta hacia la fase de preparación de la toma de riesgos. ¿Estamos reuniendo toda la información importante o ignorándola porque contradice lo que ya sabemos? Ser escéptico de lo que sabemos y estar abierto a lo que no sabemos puede ayudarnos a hacer mejores planes. En la escalada, reunimos toda la información relevante sobre el riesgo. Tenemos claro el objetivo, el objetivo que buscamos También enfrentamos la consecuencia de tomar riesgos al aceptar la posibilidad de caer. Finalmente, creamos nuestro plan, uno que nos da la mejor oportunidad de lograr el objetivo y minimiza las consecuencias. En lugar de no utilizar toda la información para planificar, hacemos una recopilación de información exhaustiva para que podamos tener claro el riesgo.
  2. Liderazgo: “Liderazgo” apunta hacia nuestra motivación para tomar riesgos. La forma en que estamos motivados indica cómo lideramos todo el proceso de toma de riesgos. Si los objetivos nos motivan principalmente, entonces podemos estar demasiado confiados o subestimar las consecuencias, lo que puede llevarnos a tomar riesgos inapropiados. Estar motivado principalmente por el aprendizaje significa que asumimos riesgos en pequeños incrementos para que podamos gestionar el riesgo y aprender de él. En lugar de permitir que nuestro deseo de logro nos lleve al fracaso, nos motiva aprender de los riesgos que
  3. Ejecución: “Ejecución” apunta hacia la fase de acción de la toma de riesgos. ¿Qué tan bien ejecutamos nuestros planes? ¿Dividimos nuestra atención y perdemos efectividad? O, ¿ponemos toda nuestra atención en la tarea? La acción es sobre el cuerpo, por lo que es importante que pongamos nuestra atención en el cuerpo y confiemos en que nos ayude a sobrellevar el riesgo. En lugar de no ejecutar nuestros planes, dedicamos toda nuestra atención al cuerpo para que la tarea de escalar pueda ejecutarse de manera efectiva.
  4. Adaptación: “Adaptación” también apunta hacia la fase de acción. ¿Somos rígidos o adaptables cuando las situaciones cambian? Las batallas son situaciones a la vista. Cada escenario es nuevo y diferente. Del mismo modo, cada ruta es nueva y diferente cuando hacemos escalada a la vista. Tales situaciones a la vista requieren planes flexibles y una buena disposición paraadaptarse cuando la situación es diferente de lo que pensábamos que sería. En lugar de no adaptarnos, somos flexibles para cambiar nuestros planes a medida que obtenemos nueva información de la situación cambiante.

Aunque los “cuatro caminos hacia el fracaso” apuntan a errores en la toma de riesgos, el ego puede ser la fuente de muchos de estos fracasos. Napoleón y Custer estaban orgullosos y confiados. Esto les llevó a cometer errores groseros, estúpidos o descuidados. El orgullo cambió el enfoque de Napoleón para sí mismo en lugar de centrarse en sus tropas, su oponente y la consecuencia de permanecer en Rusia a medida que se acercaba el invierno. Su orgullo hizo que cometiera un error y cometió un grave error que destruyó el 80% de su ejército. El exceso de confianza cambió el enfoque de Custer para tomar medidas demasiado rápido, lo que le llevó a dividir su ejército y subestimar a su oponente. Su exceso de confianza hizo que cometiera un error y cometiera un grave error que destruyó a su ejército.

En lugar de dejar que nuestros egos se sientan orgullosos o demasiado confiados, nos centramos en lo que realmente necesita nuestra atención: realizar un proceso exhaustivo de toma de riesgos y asegurarnos de que el aprendizaje nos motiva principalmente. Este cambio de nuestra atención nos ayuda a usar nuestras facultades mentales con eficacia. Nos centramos en ejecutar las tres fases de la toma de riesgos para que podamos disminuir los errores groseros, estúpidos o descuidados que conducen a errores. Este cambio de enfoque puede convertir los cuatro caminos del fracaso a cuatro pasos del éxito.

Leave a Reply

Close Menu