Por el entrenador de Warrior’s Way: Laur Sabourin

En las dos últimas semanas, ¿Te has sentido asustado, solo, deprimido, preocupado o enojado?

Sí, yo también.

Cuando percibimos una situación como amenazante, tendemos a reaccionar con una de las tres opciones: Luchar, huir o paralizar-nos. Estos poderosos instintos de supervivencia liberan una cascada de hormonas que nos llenan para afrontar al dilema de la vida o la muerte. Esta reacción nunca fue un estado de permanencia de una semana, mes o un año. Más bien, es una oleada rápida de energía que está destinada a protegernos en periodos de tiempo de peligro físico.

A largo plazo, vivir la vida en un “patrón de sobresalto” con respuestas repetitivas de lucha, huida o parálisis, puede hacernos sentir ansiosos, romper relaciones e incluso tener consecuencias para la salud física a largo plazo.

Si esto te suena familiar en este momento, probablemente te estés preguntando: “Bien, entonces, ¿qué debo cambiar? ¿Cómo puedo salir de un patrón que la evolución tejió en mi ADN?” Esta pregunta parece especialmente difícil de responder en medio de una pandemia, cuando nos enfrentamos a estresores nuevos e impredecibles cada día.

Una respuesta es volver a conectar con tu cuerpo y abordar la situación de vulnerabilidad. De esta manera, aprendemos a enfrentarnos al estrés, no como una amenaza para nuestra existencia, sino como una oportunidad para aprender y crecer.

Utilizaremos un ejercicio simple para cambiar nuestra reacción de lucha, huida o parálisis a vulnerabilidad y conexión con nosotros mismos y los demás:

Es el ejercicio 1-2-3.

  1. Aceptación
  2. Indefensión
  3. Comportamiento responsable.

Si has estado leyendo estos ejercicio en otro lugar, has visto este ejercicio aplicado a las relaciones con otras personas. Hoy, vamos a cambiar nuestra atención hacia adentro, enfocándonos en desarrollar una relación más saludable con nosotros mismos y nuestras propias necesidades

Este ejemplo me sucedió esta semana:

El martes por la noche, mi cabeza daba vueltas. El lunes me entrené mucho, manteniéndome ocupada para cortar la corriente de noticias de mi teléfono y los pensamientos de mi cabeza. Estaba físicamente exhausta y mentalmente agotada por interpretar que ante el mundo lo tenía “todo bajo control“. Llamé a mi madre para ver cómo estaba. Mantuve la conversación breve, le dije que estaba bien y colgué. Tan pronto como terminé la llamada, me desplomé en mi cama, sollozando.

Estaba abrumada, por la ansiedad de lo que me depararía el futuro, por la culpa de no poder hacer más para ayudar a los demás y por la frustración de no saber manejar la situación con pensamientos positivos.

Me detuve por un momento, respiré hondo y comencé el ejercicio 1-2-3.

  1. Aceptación
    • En Aceptación, reconocí la realidad de la situación. También acepte que, dada la situación, estoy haciendo lo mejor que puedo. En este paso, me resulta útil describir la situación en voz alta, por escrito o simplemente mentalmente. Es importante hacerlo sin juzgar. Es solo una observación de lo que está sucediendo.
    • En esta situación, me vi tirada en el suelo sintiéndome ansiosa, culpable y frustrada. Reconocí que mis acciones estaban relacionadas con las circunstancias actuales.
  1. Indefensión
    • En Indefensión, practique la compasión. Permití que la situación sea lo que es sin juzgar. También me focalice en mi cuerpo y permití sentir lo que está sucediendo. Noté dónde tenía tensión y pase tiempo relajando las partes de mi cuerpo que se contraían o se resistían a relajarse.
    • En el suelo de mi habitación, comencé a practicar este paso respirando profundamente. Seguí llorando, pero un poco más suave. Dije en voz alta: “Estas bien amiga”, usando un lenguaje entrañable y reconfortante conmigo mismo. Me balanceé de un lado a otro por un momento, alejando los hombros de las orejas y soltando los puños. No intenté reemplazar los sentimientos o superarlos lo más rápidamente posible. Acabe allí totalmente estirada, dándome la oportunidad de relajarme y pensar en lo que necesitaba.
  1. Comportamiento responsable
    • En la parte de comportamiento responsable, tome medidas para abordar una necesidad insatisfecha. Hice esto como un pequeño paso de comportamiento responsable. Es duro pero me anima a ser valiente. Satisfacer una necesidad, especialmente cuando estamos bajo amenaza y queremos resistirnos a aceptar la situación, puede ser realmente un desafío. Cuando salgo de mi zona de confort, incluso para cuidarme, requiere fuerza. Usamos la palabra responsable para recordarnos de dar este paso con compasión, admitiendo que tenemos necesidades de confort, seguridad y seguridad además en nuestras necesidades de estrés, aprendizaje y crecimiento.
    • En esta situación, mi primer pequeño paso fue quedarme donde estaba. No levanté mi teléfono. Ni me distraje con otras actividades. Me tomó cinco minutos respirar y descansar en el suelo. Esto fue duro para mi. Lo sentí como un momento aterrador al estar tranquila y crear espacio para que surgieran pensamientos no buscados. Sin embargo, esperé y los dejé entrar y salir. Luego, cuando descansé, llamé de nuevo a mi madre. Le hice saber que estaba teniendo una noche difícil. Lloramos juntas, antes de colgar, le hice saber que ella era importante para mí y que la quería.

Al final del ejercicio, no había cambiado la situación. No tenía un plan de acciones para los siguientes seis meses ni una lista de las cosas que podía controlar para sentirme más focalizada. En cambio, había permitido conectarme con mi cuerpo de otra manera. Cuando practiqué el ejercicio 1-2-3, le enseñé a mi cuerpo que, si bien esto era un desafío, no estaba mirando de cara a un gran depredador ni escapando de un edificio en llamas. Al elegir la vulnerabilidad, creé confianza en mí misma de que era lo suficientemente fuerte como para sobrevivir, e incluso crecer y aprender, en momentos de estrés.

Consejo práctico: Ejercicio 1-2-3

Practica el ejercicio 1-2-3 contigo mismo/a cuando te sientas abrumado/a, ansioso/a, triste o de otra manera luchando con cierto sentimiento o emoción.

  1. Aceptación:
    • Reconoce la realidad de la situación, haciendo observaciones sin juzgar. Acepta que, dada la situación, estás haciendo lo mejor que puedes.
  2. Indefensión:
    • Practica la compasión. Permite que la situación sea tal cual es. Consulta con tu cuerpo y permítete sentir lo que está sucediendo en él. Observa dónde estás manteniendo la tensión y pasa tiempo relajando las partes de tu cuerpo que se contraen o se resisten a relajarse.
  3. Comportamiento responsable:
    • Toma medidas para abordar una necesidad no satisfecha. Haz esto como un pequeño paso que te aliente a satisfacer tus necesidades de estrés, aprendizaje, crecimiento y confort con seguridad y protección.

This Post Has One Comment

  1. Al BUGLIO

    Es un Inmenso aporte en momentos terribles como estos, para toda la Humanidad. Agradezco y siempre recordaré ésta contribución en las horas oscuras…

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