Mi hija Emma,​​ recientemente consiguió su primer trabajo en una tienda de yogurt congelado. Disfrutó al recibir la formación de como preparar las máquinas de yogurt, cómo mantener limpia el área y cobrar a los clientes. También disfrutó al interactuar con los clientes al ayudarles a seleccionar su yogurt. Ella tuvo una gran experiencia en su primer día, aprendiendo cómo hacer bien su trabajo. Con el trabajo también gano dinero, lo que le permitió ganar y sentirse adulta.

Todo cambió el segundo día. Emma fue acusada de falta de dinero en la caja registradora de los recibos del día anterior, a pesar de que varios empleados tenían acceso al registro. Ella estaba frustrada y desanimada cuando llegó a casa y me lo contó. La situación le pareció muy injusta.

Como padres, no nos gusta ver sufrir a nuestros hijos. Podríamos consolarlos de acuerdo con ellos considerando lo injustas que son estas situaciones. Al igual que nuestros niños, podríamos sentirnos frustrados y desanimados de la organización para la que trabajan. Podríamos decir muchas cosas para disminuir el estrés y hacer que nuestros hijos se sientan mejor. Todas estas reacciones tienen una cosa en común: Se centran en cómo queremos que sea la realidad en lugar de ver cómo es.

Hay otra manera de responder. En lugar de pensar que tales situaciones no deberían ocurrir, podemos aceptar que son normales. Las situaciones injustas son inevitables en nuestras vidas. Como padres, podríamos permitir que nuestros hijos sufran. Podríamos ir más allá de juzgar los eventos como justos o injustos y centrarnos en la oportunidad del aprendizaje. Podemos guiar a nuestros hijos, no para hacer que se sientan mejor, sino para ayudarles a comprender la realidad. Hacemos esto para que nuestros hijos puedan ser lo suficientemente poderosos para lidiar con la realidad tal como es, en lugar de insistir en cómo deseamos que sea. Centrarse en cómo es la realidad, centra la atención hacia acciones que pueden conducir a resultados que sean justos.

Le dije a Emma que tuvo la fortuna de experimentar un evento así tan temprano en su carrera laboral. En este momento, al comienzo de su vida laboral, ella puede elegir cómo responder a tales eventos injustos. Le dije que una vez que ocurriera la situación, lo único que queda dentro de su capacidad de influencia es su elección. Su elección ahora influirá en cómo percibirá las situaciones estresantes y cómo interactuará con ellas en el futuro.

Le dije que puede optar por reaccionar, centrándose en lo injusto por ser culpada por la falta de dinero, o que puede optar por sentir curiosidad para saber cómo tratar con las personas que la culpan. La primera centra su atención a cómo cree que los demás deberían actuar en lugar de cómo actuaron. Se concentrará en preguntarse por qué culpan a los demás, lo que la centra en lo que no puede controlar es decir el comportamiento de otras personas. La última desvía su atención de cómo actúan los demás y se centra en cómo debe actuar ella en respuesta  a la situación, así se centra en lo que puede controlar, es decir en ella misma.

Queremos sentirnos poderosos cuando interactuamos con las luchas que inevitablemente tenemos en la vida. Retenemos nuestro poder al enfrentar la realidad y trabajar con ella. Esto es lo que hizo Emma. Se defendió expresando los hechos con firmeza, pero de una manera amable. Ella no era la única que tenía acceso a la caja registradora, por lo que cualquier empleado podría ser responsable de la falta de efectivo. Su jefe entendió su argumento y no se ofendió porque Emma se expreso respetuosamente. Ella no acusó a su jefe de culparla injustamente, ella simplemente se explicó de una manera clara, firme y respetuosa. También sugirió una solución al problema: asigne una persona a la caja registradora y haga que esa persona cuente el dinero al final del turno.

Responder a esta estresante situación de esta manera ayudó a Emma a mantenerse calmada y dirigir su atención de manera curiosa. Aprendió que puede actuar para influir en una situación estresante para ser más justa. Tener un trabajo para ganar dinero le da autonomía, pero aprender el poder interno de dirigir su atención es lo que es más importante para ella. Ese tipo de poder se puede ejercer en cualquier lugar y en cualquier momento, independientemente de la cantidad de dinero que se pueda ganar. Tal poder la ayudara a tomar sus decisiones a medida que se encuentra y vive los muchos retos de su vida.

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