Uno de los primeros libros que leí fue El camino menos transitado de M. Scott Peck. El párrafo inicial es bastante potente. “La vida es difícil”. Esta es una gran verdad, una de las más grandes verdades. Es una gran verdad, porque una vez que verdaderamente la entendemos y aceptamos entonces la vida ya no es difícil. Porque una vez que se acepta, el hecho de que la vida es difícil ya no nos importa. 

La vida es difícil significa que el trabajo hay que hacerlo. El trabajo, por supuesto, es estresante e incómodo. Tenemos la tendencia a resistirnos a hacerlo. Si aceptamos la vida tal como es, compuesta por trabajo, entonces ya no nos importa. Si lo aceptamos, nos relajarnos en el trabajo y disfrutamos de él. Esta aceptación desplaza nuestra atención a resistir el trabajo hacia prestar atención en él. 

He estado haciendo Tai Chi durante unos años. Sun Lu Tang, el creador del estilo Sun de Tai Chi hace hincapié en la importancia de la práctica. Él dice: “Hay que viajar lejos para mejorar.” Hace hincapié en la importancia de la práctica para el dominio de Tai Chi. 

La práctica esencialmente funciona. Tendemos a relacionar la práctica como algo que tenemos que hacer. Lo vemos como algo separado de lo que preferimos hacer en nuestras vidas. Esto es un inconveniente. 

La motivación intrínseca nos ayuda a practicar. Nos permite observar nuestro propio proceso, ya que centra nuestra atención en el momento. La motivación intrínseca nos alinea con el proceso de aprendizaje de forma natural. Nos comprometemos voluntariamente al trabajo y la práctica. Así la práctica no es vista como algo separado e inconveniente. 

Cuando la práctica constituye la esencia de nuestra vida, ya no es práctica. Ya no importa que nuestras vidas se componen de práctica. La práctica es simplemente lo que hacemos para vivir en momentos de nuestras vidas. Así como la motivación intrínseca nos mostró, tenemos que estar dispuestos a hacer el trabajo. Debemos estar dispuestos a vivir los momentos de nuestras vidas. Tenemos que desarrollar la capacidad de aceptar y permitir que los problemas y los retos se muevan a través nuestro. La práctica es cómo procesamos el estrés y se convierte en el temple para dominar la vida. 

El dominio de cualquier disciplina requiere práctica diaria constante. Para una vida maestra tenemos que hacer de la práctica lo más importante. Cómo usamos nuestros cuerpos y mentes determina qué tan bien dominamos nuestras vidas. El “cómo” es la cuestión para procesar y aumentar la calidad. Nuestras vidas están hechas de procesos a través de la práctica constante, esta desarrolla calidad. Esa calidad aumenta de prestar atención en el momento. 

Ya no importa que tenemos trabajo que hacer cada día de nuestras vidas. Aceptamos que el trabajo constituye la esencia de nuestra vida, así que nos relajamos y disfrutamos de él. Vamos a ir muy lejos en nuestras vidas, así cada día podríamos hacer una parte de la practica integral. 

Práctica recomendada: Práctica diaria 

Me he dado cuenta que me apresuro a través del estrés, ya sea escalando o al vivir mi vida. Necesito relajarme del estrés y disfrutar de cada día. Tu puedes hacer lo mismo. He empezado a practicar la desaceleración. Disminuir la velocidad, desplaza la atención hacia matices sutiles que ocurren en el cuerpo y la mente. Utiliza esta simple práctica diaria para relajarte del estrés de la vida. 

Con el cuerpo: Hacer café o té por la mañana es un quehacer diario, no es un pensamiento, es un proceso. Un proceso que para hacerlo requiere que nuestra atención se centre en el cuerpo a través de nuestros sentidos. Al hacer tu bebida de la mañana. Más que centrar tu atención en la respiración, la relajación y mantener el contacto visual con lo que estás haciendo. Huele el aroma del café o té. 

Con la mente: La planificación de tu día es un proceso del pensamiento, lo que significa que tu atención se centra en tu mente. Al organizar tu día, no hagas nada más. Más bien, centra tu atención en la identificación de las tareas que hay que hacer y asigna prioridades a estas tareas.

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