Los versos de Robert Frost dicen: “Dos caminos se bifurcaban en el bosque, y yo tomé el menos transitado, y eso ha marcado la diferencia.” ¿Cual es el “camino menos transitado?” Para responder a esta pregunta, tenemos que mirar de nuevo la motivación. Estamos motivados ya sea por objetivos, que nos dan una sensación de confort cuando los alcanzamos, o estamos motivados por procesos, que son estresantes. Los dos caminos de Robert Frost representan estas dos maneras de motivación. El camino más transitado conduce hacia el logro de metas y el camino menos viajado conduce hacia procesos estresantes. El “camino menos transitado” es oscuro, contiene más incógnitas, y es más difícil de seguir. Este camino es menos definido porque menos gente camina él. Por lo tanto, tenemos que encontrar nuestro propio camino a lo largo de él. Es obvio por qué es menos transitado. Tenemos tendencia a evitar el estrés y buscar consuelo. 

Si miramos con más profundidad en estos dos caminos nos encontramos con que las metas se producen en el futuro, mientras que los procesos de estrés ocurren en el presente. Y, esto es importante, porque apunta a lo que podemos y no podemos controlar. No podemos controlar el futuro. Sólo podemos controlar lo que ocurre en el presente. Tenemos una tendencia inconsciente a estar motivados por metas y nos disgusta los procesos estresantes. Esto nos prepara para centrar nuestra atención en lo que no podemos controlar, que nos hace sentir impotentes. El guerrero toma el camino menos transitado, y aunque es estresante, se enfrenta al estrés de buen grado, incluso lo desea. 

En la lección anterior, nos referimos al libro de M Scott Peck: El camino menos transitado, en él dice que la vida es difícil. La vida es difícil, sin embargo, creemos que tomar el camino más transitado, es una opción mas cómoda. Puesto que la vida es estresante y llena de retos, no podemos escondernos de ella. Podemos tratar de escondernos en la seguridad de un trabajo que nos pagan un montón de dinero o la satisfacción que escalar 6b-6c (5.12). Pero, el día a día nos atrapa y finalmente ejerce el estrés sobre nosotros. 

Elegir el camino más transitado es una tendencia inconsciente. Para ir más allá de esta tendencia tenemos que ser conscientes. Una de las primeras y más impactantes cosas que podemos hacer para empezar a ser consciente es valorar el estrés. Don Juan, el maestro de Carlos Castañeda, dijo a Carlos que la diferencia básica entre la gente común y los guerreros es que los guerreros aceptan todo lo que sucede como un desafío, mientras que la gente común acatan todo lo que ocurre como una bendición o una maldición. La gente común bendicen el confort y la maldicen el estrés. Los guerreros no etiquetan las situaciones de esa manera. Ellos no etiquetan las situaciones en absoluto; simplemente las aceptan por lo que son. La gran desventaja de este etiquetado es que inconscientemente nos limitamos precisamente lo que necesitamos para crecer y aprender consideramos el de estrés-como algo malo, como una maldición. 

La gente común siguen siendo inconsciente y piensan que la vida es una paradoja. No pueden conseguir lo que quieren, centrándose directamente en los objetivos. Cuanto más los quieren, la más difícil de alcanzarlos. Ellos viven una paradoja de hacer lo que no les gusta, para poder lograr lo que quieren. Así, practican mantenerse aislados de sus metas. Para los guerreros, sin embargo, no hay paradoja. Los guerreros quieren las situaciones estresantes porque en ellas es donde aprenden. Buscan el estrés, situaciones que proporcionan oportunidades para aprender, crecer y ganar poder. 

Para convertirse en guerreros tenemos que ir más allá de esta tendencia inconsciente a maldecir la tensión y etiquetarla como mala. Tenemos que ver el valor que el estrés nos proporciona. Tenemos que estar motivados de tal manera que queremos participar en el estrés. 

Si nos conformamos con el camino más transitado no crecemos. Ya sea que estemos conscientes o no, el hecho de que la vida es difícil, no va a desaparecer. Ya sea que vivimos una vida frustrada, superficial, de resistencia a la tensión y continua, o vivimos una vida profunda más pacífica, de aceptación del estrés y de crecimiento. 

Lo que es interesante es que realmente queremos la dificultad del camino menos transitado. ¿Por qué deberíamos someternos al estrés de la escalada en roca? Porque hay algo dentro de nosotros que quiere este desafío. Hay algo innato en nosotros que quiere crecer. El crecimiento es una parte natural de la vida: los árboles crecen, crecen los animales, las personas crecen también. Aceptando el estrés como algo natural, aun deseándolo, nos ayuda a crecer mentalmente. Ahora, debemos preguntarnos: ¿Por qué nos etiquetamos los pequeños asideros como malos, simplemente porque son pequeños y crean más estrés? Si queremos ser guerreros, entonces tenemos que despertar y cambiar. 

El camino más transitado, en realidad, es una ilusión. El hecho de que la vida es difícil con el tiempo lo comprendemos. ¿Cuándo? Cuando tenemos 40 años y experimentamos nuestra crisis de mediana edad. El camino más transitado no está alineado con el orden natural del mundo. Así, a los 40 todos conseguimos otra oportunidad de hacer una elección, de elegir el camino menos transitado. Hemos vivido lo suficiente como para sentir el impacto de vivir una vida superficial. Para las personas que quieren seguir siendo normales, la elección es establecerse y hacer frente a la vida, la vida de silenciosa desesperación de ser, como dice Thoreau. Para los guerreros, sin embargo, la elección es meterse de lleno e inspirarse. Para inspirarse en la participación en experiencias estresantes que permiten aprender y crecer. 

Los guerreros se inspiran en la curiosidad por la oscuridad, las incógnitas, y la dificultad del “camino menos transitado”. La vida ya no es una paradoja para ellos. Pueden centrarse en lo que quieren directamente, en este momento, aquí y ahora. 

Práctica recomendada: ¿Qué es lo bueno?, ¿Qué es lo malo?

Puede que tengas una tendencia inconsciente a etiquetar las experiencias traumáticas como algo malo. Por ejemplo: piensa en una mala experiencia en tu vida. ¿Fue un accidente, ruptura de una relación, o la muerte de un amigo? Ahora, piensa en lo que aprendiste de esa experiencia. ¿Cómo te hizo crecer? Tales experiencias son estresantes pero te permiten crecer. 

Decide hoy eliminar las palabras “bueno” y “malo” de tu vocabulario. Cuando te comunicas contigo mismo o con otros, no uses esas palabras. Encontraras diferentes maneras de expresarte. Este simple cambio va a transformar la forma en que te relacionas con estrés.

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