hand-968729Recientemente hice una entrevista a Kris Hampton de la Power Company Climbing. Dijo que realmente disfruta del proceso de aprendizaje, pero piensa que podría permanecer en él demasiado tiempo. Me preguntó ¿Cómo determinar cuándo es el momento de cambiar del aprendizaje a intentar encadenar? Le dije que hay una diferencia entre la práctica y el intento. Nos centramos en el aprendizaje durante la práctica, y nos centramos en probar nuestro aprendizaje durante el intento. La práctica reduce nuestra atención a aprender habilidades, En el intento centramos nuestra atención en aplicar lo que hemos aprendido. Nuestro mejor rendimiento se produce cuando cambiamos y dedicamos nuestra atención completamente en el intento.

La práctica es una actividad divergente. Tenemos un punto de enfoque en: tenemos que aprender. Desde ese punto de vista, nos divertimos en hacer varias actividades que apoyan el aprendizaje. Este es un proceso analítico. Analizamos las secuencias, las posturas de descanso y las consecuencias de la caída. Nuestra atención se centra, tomando un enfoque táctico para conseguir el desafío, para que podamos analizar cada parte específica y aprenderla.

El intento  es una actividad convergente. Tenemos muchos puntos de información (todo lo que hemos aprendido) estos necesitan converger en un punto (el rendimiento). Este es un proceso intuitivo. Integramos lo que hemos aprendido en el contexto de la situación más amplia. Nuestra atención se expande, partimos de un enfoque estratégico, para determinar cómo aplicaremos las habilidades que hemos aprendido a lo largo de toda la ruta.

Hay muchas incógnitas cuando empezamos a trabajar en una ruta. El proceso de la práctica es una forma de cambiar las incógnitas en hechos conocidos, tales como aprender las secuencias de la escalada. Comenzamos con un enfoque táctico aprendiendo secuencias en secciones específicas de la ruta. Cuanto más refinamos estas secuencias, cambiamos las incógnitas en hechos conocidos. Este cambio permite que nuestra atención se expanda en otros tramo de toda la ruta, lo cual es necesario para encadenarla. Una vez que hayamos hecho nuestro trabajo táctico, podemos hacer el cambio y plantearnos lograr el objetivo.

Necesitamos saber cómo hacer el cambio de la práctica al intento. Podemos escapar del estrés durante la práctica ya que hacemos un ciclo entre el confort y el estrés, nos colgamos de la protección y aprendemos otras secuencias. En el intento no escaparemos del estrés. Nos comprometemos a permanecer en él.

Saber cuándo hacer el cambio requiere de conciencia para tener energía suficiente en la mente y alejarnos de las zonas de confort. Si nos gusta el proceso de aprendizaje y nunca nos ponemos a prueba, estamos atrapados en nuestra zona de confort del aprendizaje. Si nos quedamos en el modo de encadenar y no avanzamos, es que estamos atascados en nuestra zona de confort de los logros. Encontramos el equilibrio entre los dos por el ciclo entre la práctica y el intento. Este ciclo tratado de una manera oportuna nos ayuda a ser conscientes de si simplemente nos atrae las zonas de confort o vamos más allá.

Nuestro desempeño en encadenar nos mostrará cuánto hemos aprendido y si necesitamos o no volver a la práctica. Si caemos cuatro veces durante varios intentos de encadenar, es que debemos volver al proceso de la práctica y aprendizaje. Si estamos haciendo progresos al reducir el número de caídas, es que podemos permanecer enfocados en el intento. De esta manera, nuestra atención puede limitarse a hacer más práctica táctica, o ampliarse para intentar estratégicamente lo que hemos aprendido para lograr la meta.

Sabiendo que hay una diferencia entre la práctica y el intento, estamos mejor capacitados para utilizar nuestra atención. Podemos reducirla para mejorar los aspectos tácticos que conlleva el aprendizaje y luego expandirla para intentar la mejor estrategia en lograr la meta. La mente querrá permanecer en sus zonas de confort permaneciendo demasiado tiempo en el modo de práctica o modo de intento. La conciencia de esta tendencia nos ayuda a no ser víctimas de ella. A partir de esa toma de conciencia, podemos aprender lo que se necesita, para luego hacer el cambio completamente al intento. Alcanzamos nuestro objetivo cuando converge todos los puntos de aprendizaje analíticos en un intento intuitivo.

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