Dean Potter murió recientemente practicando salto base, un deporte que consiste en saltar desde un acantilado con un paracaídas y sin paracaídas de reserva. Un error durante la caída libre o en el plegado del paracaídas puede matarte. También es conocida la escalada libre en solitario sin cuerda de seguridad. Estos deportes de riesgo pueden parecer una locura. De hecho, muchas personas se apresuran a decir “eso es una locura” refiriendo a lo que hacia Dean.

Una parte importante de material del Camino del Guerrero es que sabemos algo cuando lo experimentamos, no sólo cuando pensamos en ello. El pensamiento constituye el conocimiento intelectual. Hacer una actividad cambia del conocimiento intelectual al conocimiento experimental.

Cuando los neófitos ven una actividad como salto base, la escalada libre en solitario, o incluso la escalada en roca, solo lo ven desde una perspectiva del conocimiento intelectual. Cuanto más fuera estamos de nuestra zona de confort menos conocemos la actividad y es más probable que lo etiquetemos  de locura. Por el contrario, cuanto más cerca de nuestra zona de confort más conocida es la actividad y es menos probable que etiquetemos la actividad de locura. El salto base estaba cerca de la zona de confort de Dean y él no la etiquetaba de locura.

Entonces, ¿quién esta realmente loco aquí? Etiquetado algo de locura de lo que no tenemos conocimiento. Para el neófito es una locura y no para el que practica en la actividad. La mente es la responsable de esta tendencia. La mente teme el estrés y busca la manera de justificar quedarse en la zona de confort. Cuando vemos a otras personas haciendo actividades desafiantes tendemos a protegernos. La mente hace esto y critica a los demás etiquetando lo que hacen como locura.

La mente está enferma. Tiene que aprender para tratar su enfermedad. Pero, en lugar de centrarse en su propio aprendizaje, la mente se esconde en la zona de confort y genera sus opiniones acerca del porqué los demás no deberían estar viviendo la vida que han elegido vivir. La mente es celosa de lo que otros han logrado y temerosa porque no puede hacer lo mismo.

La mente también tiene dificultad con la muerte. Valora más vivir una larga vida que vivir una vida corta, aunque esa larga vida sea con miedo y para nada significativa. El escalador libre en solitario  Michael Reardon solía decir que los escaladores solitarios libres tienen deseo de vida, no deseo de muerte. Los escaladores solitarios no ponen la vida al borde de la muerte, desplazan su atención en el momento presente, haciendo que se sientan más vivo. Ellos quieren vivir, no morir. Pero quieren vivir lo más plenamente posible.

Uno de los impactos de la muerte en actividades como salto base o la escalada en solitario es sobre los que se quedan, los amigos y la familia. Es fácil decir: Uno no debe jugársela porque es probable que muera si se cae. Pero hay un montón de gente que piensa que no debemos escalar montañas porque no entienden las verdaderas consecuencias de la escalada. Podemos regresar y encerrarnos en nuestros hogares y no aventurarnos fuera a causa del miedo a la muerte. Es todo una cuestión de grado. ¿Dónde trazamos la línea de lo que es demasiado arriesgado y que debería aportar esa línea?

Las mejores personas para determinar lo que es demasiado arriesgado y dónde trazar esa línea son las personas que practican la actividad. Dibujan esa línea en base a su conocimiento y experiencia y saben lo que es apropiado para ellos más que cualquiera. El neófito quiere dibujar esa línea a base de los miedos de su mente y la falta de conocimiento.

Tenemos que prestar atención en nuestro proceso de aprendizaje. Si hacemos eso, podemos aprender más de porqué tenemos miedo a la muerte, cómo tomar riesgos apropiados, y la tendencia de la mente a engañarnos. Nosotros no queremos que nadie interfiera con nuestro proceso de aprendizaje, por lo que no debemos interferir con el proceso de aprendizaje de los demás. Dean no estaba loco; él eligió vivir su vida plenamente.

Práctica: ¿Por qué creo que es una locura?

Hay un montón de cosas que hacen personas que parecen una locura para nosotros. No tiene que ser algo extremo como el salto base o la escalada en solitario sin cuerda. Puede ser también lo que se come o como se conduce cada día al ir al trabajo.

Al ver estas actuaciones puede que digamos “eso es una locura.” Recuerda, la mente está enferma. Date cuenta cuando dices “eso es una locura” y cambia tu atención al propio proceso de aprendizaje. Pregúntate: “¿Porqué creo que es una locura?”

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