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El refrán dice: “No re-inventes la rueda”, es de la sabiduría popular no reinventar algo que ya funciona. Pero también se dice exactamente lo contrario, “Es como re-inventar la rueda”, y también forma parte de la sabiduría popular preguntarte lo que funciona. ¿Cuál de estos puntos de vista son correctos? O, ¿hay sabiduría en cada uno?

En la década de 1970, una nueva generación de escaladores quería re-inventar la escalada. Pensaban que las ayudas mixtas en la escalada libre de la generación anterior era anticuado. La nueva generación escalo, lo mismo que la generación anterior, pero creyó que la escalada libre, utilizando sólo la habilidad física y mental de uno mismo, era un estilo mejor. Se escalo sin inspeccionar la ruta, con un ascenso intuitivo a la vista. Este estilo de escalada se desarrolló, hasta que llegó a ser tan estricto que si una vez uno se caía en una ruta, uno nunca podría volver a ella. La caída fue considerada como una señal de fracaso.

En la década de 1980, una nueva generación llegó a re-inventar la escalada. La nueva generación valoró la escalda libre, lo mismo que la generación de 1970, pero cuestionó la practica a la vista, sin previa inspección de la escalada. Ellos preferían un enfoque basado en el rendimiento, la utilización de una nueva táctica llamada “hang-dogging”, lo que les permitió colgarse en los seguros para comprobar, inspeccionar la ruta y averiguar la forma más fácil de escalar. Trabajaban en la ruta hasta que pudieran hacerla en un solo encadenamiento, al que llamaban un ascenso redpoint. Este enfoque basado en el rendimiento cambió la forma de entender la caída. La caída no fue vista como un fracaso, sino como parte del proceso de aprendizaje necesario para el éxito.

La generación de 1970 pensaba que colgarse, dogging, era engañarse porque permitía descansar en los seguros, por lo que era más fácil adquirir conocimientos de la escalada, por lo tanto disminuya el desafío de la escalada. Los escaladores del 1980 pensaban que sus tácticas simplemente definían el desafío. En lugar del reto de escalar a la vista sin el fallo considerado de caer, luego se re-definió como forzar el límite de uno mismo, considerando las caídas como parte del proceso de aprendizaje.

Los escaladores de los 70 intentaron no re-inventar la estrategia de la escalada desde abajo de la generación anterior, pero querían re-inventar el estilo de cómo escalar. Se comprometieron en el estrés de la escalada libre a la vista. Con el tiempo, sin embargo, lo que fue un deseo de participar en el estrés y aprender nuevas formas de escalada, se convirtió en un deseo de permanecer en la zona de confort de lo que habían aprendido. Ellos no quisieron re-inventar la escalada creada por ellos mismos.

Los escaladores de los 80 aplicaron la sabiduría de no re-inventar la estrategia de la escalada en libre de la generación anterior, pero querían re-inventar el estilo de cómo lo hacían. Se comprometieron en el estrés de la caída y el trabajo que representaba escalar rutas más difíciles. Con el tiempo, ellos también se establecieron en la forma en que la escalada estaba cambiando. La próxima generación quiso re-inventar la escalada en el gimnasio y por medio del boulder. Los escaladores de los 80 pensaban que era demasiado fácil ir a un gimnasio, o a un bloque de piedra, para escalar. Se aferraban a la comodidad del estilo de escalada que habían inventado.

La mente se vuelve nostálgica de cómo era la escalada cuando éramos atletas de élite, en lugar de comprometernos a nuevas formas de desafiarnos a nosotros mismos. Pensamos que es mejor como fueron las escaladas en los “viejos tiempos”, que embarcarnos en el estrés de la escalada que está cambiando. Esta tendencia, por supuesto, es cierto para todas las generaciones.

La sabiduría popular nos invita a no volver a aprender todo lo que se inventó en el pasado. Podemos fundamentarnos sobre nuestros antepasados ​​y beneficiarnos de lo que ellos inventaron. También hay sabiduría en el aprendizaje de las nuevas formas de hacer las cosas. Podemos construir sobre lo que nuestros antepasados ​​inventaron e inventar nuevas cosas. Por lo tanto, hay sabiduría en no re-inventar y re-inventando la escalada por nosotros mismos. También hay limitaciones, que se manifiestan cuando permitimos que la mente se aferre en la comodidad del pasado sin comprometernos en el estrés del futuro.

El reto es ser consciente de la tendencia de la mente en buscar la comodidad y no dejarse arrastrar por ella. Lo que una vez fue un reto puede convertirse en una fuente de consuelo, especialmente si tenemos en cuenta el entrenamiento mental. La inconsciencia conlleva esta tendencia mental, por lo que es fundamental para el desarrollo continuo de la conciencia enfatizar en el entrenamiento mental.

El mundo está en constante cambio, nacen nuevas generaciones y nosotros tenemos que evolucionar con ellas. No tenemos que re-inventar todo lo que las generaciones anteriores inventaron. Hay algo de gran valor en lo anterior. Podemos usar ese conocimiento y buscar nuevas formas de re-inventarnos. Eso es un proceso que no se detiene. Si somos conscientes de ello, podemos seguir re-inventándonos.

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