El título clásico de ciencia ficción de la década de los 80, Regreso al Futuro, me hizo pensar en cómo podemos enfocarnos en un objetivo futuro y olvidarnos la experiencia que estamos viviendo en el presente. Cuando establecemos metas y nos centramos en ellas, tendemos a idealizar una realidad futura imaginada.

También podemos mirarlo des de otro punto de vista “Regreso al Pasado”. Miramos el pasado, nuestros años juveniles cuando teníamos cuerpos fuertes y escalábamos con más fuerza. En lugar de disfrutar de nuestros últimos años como veteranos escaladores y experimentados, publicamos fotos en Facebook de jóvenes, aferrándonos a experiencias perdidas en el tiempo.

Este enfoque al futuro o al pasado disminuye la calidad de nuestra vida. Si nos centramos en el futuro, reaccionamos como cuando no alcanzamos los objetivos o progresamos de acuerdo con nuestras expectativas. Nos frustramos porque no podemos acortar lo suficientemente rápido entre la realidad presente y la realidad futura en la que estamos obsesionados. Si estamos centrados en el pasado, podemos deprimirnos porque no podemos volver al capítulo nostálgico de nuestra vida pasada. De cualquier manera, esto tiene un efecto negativo en nuestra atención. Ya sea si nos agarrarnos al futuro o aferrarnos al pasado, nuestra atención no se centra en el presente.

Un enfoque más efectivo es encontrar formas de prestar nuestra atención “Regreso al presente”. Fijamos metas para dar una visión a nuestro trabajo, pero luego aparcamos las metas y nos enfocamos en el presente. Un enfoque en lo actual mejora la calidad de nuestra vida. No reaccionamos negativamente a los resultados porque no estamos apresurándonos al futuro o deseando estar todavía en un pasado distante. Donde queremos estar es aquí, ahora mismo. Valoramos el aprendizaje, por lo que respondemos a resultados inesperados con curiosidad. Hay continuidad entre nuestra realidad presente y el lugar donde queremos estar. Si nuestra atención se distrae hacia el futuro o el pasado, es fácil devolverlo al “presente” porque no estamos aferrándonos a una realidad diferente.

Valorar el presente nos permite descubrir los giros inesperados en nuestro camino que no sabíamos que existían cuando comenzamos nuestros viajes. Yo mismo, me puse como meta a principios de este año, escalar el Born on the Fourth of July, una escalada deportiva en The Obed en Tennessee. Desarrollé mi plan de hacer ejercicios de suspensión, dominadas y boulder para desarrollar la fuerza que necesitaría para conseguirlo. Pero, recientemente me lesioné la rodilla mientras estaba practicando en el boulder. Este evento puede ser frustrante porque el logro de la meta se retrasa. La frustración distrae la atención porque estamos enfocados en el futuro o en el pasado. Si tengo un enfoque en el futuro, mi atención se distrae porque estoy aferrándome a un logro futuro en el que estaba progresando constantemente. Del mismo modo, si tengo un enfoque al pasado, mi atención se distrae también porque estoy aferrado a un pasado cuando aún no me había lesionado.

Al estar más interesado en el presente que en el futuro o en el pasado, puedo prestar atención a cómo me reoriento ahora. Dado que Born on the Fourth es una escalada deportiva, el boulder puede no ser el mejor entrenamiento para mí. Tal vez es demasiado estresante para un cuerpo de mi edad y sí me enfoco a un entrenamiento menos estresante. Cualquiera que sea el motivo, uso esta lesión como un giro inesperado en mi viaje, como un indicador importante que me ayuda a redefinir mi programa de entrenamiento, en lugar de la interrupción del mismo. Puedo volver a evaluar mi estrategia, cambiarla y volver a involucrarme en mi entrenamiento, y eso es lo que estoy haciendo. Dejo que mi rodilla se cure mientras sigo haciendo mi entrenamiento de suspensión y dominadas. Luego, haré entrenamiento ARCTrainer (para mejorar la potencia) en escaleras de cuerda para aumentar la resistencia. Este ajuste a mi estrategia de entrenamiento me permitirá mejorar y disfrutar el proceso mientras trabajo hacia mi objetivo.

Siempre tendremos cambios inesperados en el viaje. Lo que importa es cómo respondemos a ellos. Al no agarrarme al futuro ni aferrarme al pasado, puedo estar presente en el ahora. Si me distraigo, puedo centrar la atención “de vuelta al presente”. Hacer esto me permite disfrutar del viaje sin importar los giros que se presenten.

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