En la película El Hobbit, Bilbo se sorprende al ver a un extraño llamar a su puerta una mañana. Sin saber qué decir, simplemente dice “Buenos días”. Gandalf responde de una manera que confunde a Bilbo. “¿Me deseas un buen día o quiere decir que es un buen día en si mismo, o que te sientes bien esta mañana o que es un buen día para sentirse bien? ¿Cuántas maneras de interpretar ‘buenos días’?” Gandalf esencialmente le está pidiendo a Bilbo que aclare lo que quiere decir con la etiqueta de bueno, porque la palabra bueno se puede interpretar de muchas maneras.

Un ejercicio que hacemos con los atletas en el entrenamiento de Free Mind es observar el uso de su lenguaje. Los atletas observan cómo expresan lo que dicen y eliminan las palabras inútiles. Comenzamos con las palabras bueno y malo porque son palabras especialmente cargadas. Nuestra atención tiende a ser influida por lo que la mente percibe como bueno y se alejada de lo que la mente percibe como malo. Este ejercicio está diseñado para que los atletas perciban cuando usan estas palabras y reformulen lo que quieren decir sin usarlas. Aquí hay siete razones por las que usar bueno y malo es limitativo y los antídotos para cada una de ellas:

1. Motivación: tendemos a usar la palabra “bueno” para resultados que son exitosos y “malo” para resultados que son fallos. La equiparación del bien con los resultados que deseamos cambia nuestra atención hacia el logro de metas futuras y nos aleja del momento presente. Nos esforzamos por lograr buenos resultados en lugar de estar presentes.


• Antídoto: podemos estar motivados tanto por los objetivos como por el aprendizaje. La motivación a metas nos da una visión para nuestro futuro. La motivación basada en el aprendizaje nos ayuda a prestar atención y aprender en el presente. No logramos metas enfocándonos en ellas. Logramos metas indirectamente, al enfocarnos en el proceso de aprendizaje que ocurre en el momento presente. Por lo tanto, es importante estar motivado principalmente por el aprendizaje y en segundo lugar, por los objetivos.


2. Control: etiquetar los resultados exitosos como buenos cambia nuestra atención hacia el éxito futuro. Solo podemos controlar lo que ocurre en el momento presente. Por lo tanto, etiquetar futuros resultados exitosos como buenos cambia nuestra atención allí y hace que nos enfoquemos en lo que no podemos controlar.


• Antídoto: Los procesos ocurren en el momento presente. Identificar cuáles son esos procesos y concentrarse en ellos mantiene nuestra atención en lo que podemos controlar.


3. Ego: Nuestros egos atan nuestra identidad a los resultados. Si tenemos éxito, el ego se siente bien. Si fallamos, el ego se siente mal. Fallamos más veces que veces obtenemos éxito, pero los fracasos tienen muchas oportunidades de aprendizaje. Por lo tanto, el ego nos aleja de los fracasos y de las oportunidades de aprendizaje.


• Antídoto: Disminuye la influencia negativa del ego al separar tu identidad del resultado. Nuestra autoestima no depende de cómo nos desempeñemos. Hacer esta separación nos permite ver los resultados de manera más objetiva y nos ayuda a aprender de nuestros errores.


4. Pensamiento del todo o nada: la combinación del estrés y el deseo del ego de sentirse bien hace que la mente piense en el todo o nada. El estrés viene de enfrentarse a una escalada desafiante. El ego se siente bien cuando no falla. Combinamos el estrés con el temor al fracaso y pensamos en el todo, nos abrumamos tenemos miedo, abandonamos y no hacemos nada.


• Antídoto: lograr metas significativas requiere mucho trabajo y tiempo. Por lo tanto, es útil identificar y realizar muchos pasos de acción pequeños. Cada pequeño paso conduce al siguiente hasta que se alcanza la meta.


5. Aprendizaje: inconscientemente equiparamos bien con comodidad y mal con estrés. Por ejemplo, las buenas presas son grandes y cómodas de agarrar, mientras que las malas presas son pequeñas y estresantes de agarrar. Sin embargo, el aprendizaje ocurre en el estrés, no en la zona de confort. Igualar el estrés con el mal, nos aleja de los desafíos y sabotea nuestro proceso de aprendizaje.


• Antídoto: el aprendizaje no ocurre en la zona de confort; Ocurre en la zona de estrés. No sabotee el aprendizaje etiquetando el estrés como malo. Más bien, describa situaciones objetivamente. Esto cambia nuestro enfoque de las malas reservas estresantes a los detalles reales de las pequeñas y nos ayuda a capturarlos de la manera más efectiva posible.


6. Expectativas: etiquetar situaciones buenas o malas crea expectativas. Esperamos que una buena presa sea fácil de agarrar y una mala presa sea difícil de agarrar. Agarrar las presas será diferente de lo que la mente espera. Por lo tanto, el etiquetado se mantiene de esta manera e interfiere con nuestra experiencia real de esfuerzo.


• Antídoto: mantener las expectativas en los procesos, no en los resultados. Espera hacer el esfuerzo, no en tener éxito. El esfuerzo es un proceso que ocurre en el momento presente, eso cambia nuestra atención en lo que podemos controlar. Agarraos las presas que existen en la realidad, no las que la mente espera.

7.Conexión mente / cuerpo: las palabras bueno y malo crean imágenes en la mente que influyen en el cuerpo y afectan nuestras acciones. La mente imagina un buen agarre e influye en el cuerpo para relajarse. A la inversa, la mente se imagina un mal agarre e influye en el cuerpo para tensarlo. Las buenas presas hacen que el cuerpo se relaje más de lo necesario. Las malas presas hacen que el cuerpo se tense más de lo necesario. Permitimos que la mente influya en el cuerpo de acuerdo con la imagen mental de la realidad en lugar de la realidad misma.

• Antídoto: Atención directa a las presas a través de los sentidos de la vista y el tacto. Ve el tamaño y la forma de la presa y siente la forma en que los dedos la agarran. Hacer esto nos ayuda a percibir las presas como son en realidad, cómo conectar nuestros pies y manos con ellos y la cantidad apropiada de tensión corporal que necesitamos para mantenernos sustentados en la roca.

Nuestra atención tiende a estar sesgada hacia lo que la mente percibe como bueno y alejada de lo que la mente percibe como malo. El uso de las palabras bueno y malo nos motiva hacia los logros, nos enfoca en lo que no podemos controlar, disminuye nuestro enfoque en el aprendizaje y crea confusión sobre lo que estamos percibiendo. Nuestra atención no fluye. Saltamos de un resultado a otro. Eliminar lo bueno y lo malo nos ayuda a mantener la atención en lo previo al resultado. Esto permite que nuestra atención fluya libremente a medida que la situación cambia y desarrolla una mente libre. Ah!, por cierto: Afectuosos saludos para ti esta mañana.

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