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Hace unos meses yo estaba enseñando unas practicas en Earth Treks en Rockville, Maryland. Mientras caminaba por el rocódromo, oí conversaciones entre escaladores y aseguradores. Una conversación me llamó la atención Una escaladora vacilaba, dispuesta a comprometerse en los próximos movimientos, ella estaba agarrotada y con miedo a caer. Su asegurador la “animó” diciendo: “No te preocupes; que todo termina con la caída “. Yo pensé: No, no  es esto, sino que ahí es donde empieza todo”.

Pensar que todo ha terminado cuando caemos es una percepción errónea típica del caer. Los escaladores piensan que ya que están cayendo en el vació no hay nada que puedan hacer. Así, vuelven a un modo pasivo y esperar a que la caída se acabe. Esto es peligroso y nos posiciona como la víctima a la situación externa.

Es una cuestión de saber en qué concentrarse y que podemos controlar. Caer, al igual que la escalada, es una habilidad. Por lo tanto, hay componentes de cada habilidad que podemos controlar. Nuestra habilidad en escalada, el asegurador y la roca. El asegurador y la roca son los componentes externos de la situación. Si nos centramos en ellos, estamos enfocando nuestra atención en lo que no podemos controlar. No podemos controlar lo que hará el que  nos asegura o qué características encontraremos de la roca en la caída. Sólo podemos decir a los aseguradores que  estilo preferimos para  el aseguramiento, pero no podemos controlarlos. Podemos controlarnos a nosotros mismos, la situación interna. Cuando estamos escalando, podemos controlar lo que hacemos, como la respiración, permanecer relajados, pensando de manera efectiva, y escalando de manera eficiente.

Lo mismo sucede con la habilidad de caerse. No podemos controlar la situación externa: los aseguradores y la zona de caída. No podemos controlar los aseguradores y si hará una retención amortiguada (suave). Tampoco podemos controlar los obstáculos en la zona de caída. Si nos centramos en ellos, estamos distrayendo nuestra atención de manera inútil, de lo que no podemos controlar. Podemos instruir al asegurador de cómo hará la retención suave. Podemos evaluar y mitigar los obstáculos mediante la colocación de un mejor seguro. Pero no podemos controlar a los aseguradores u obstáculos que existen en la zona de caída.

A pesar que estamos volando por el aire, podemos controlarnos  a nosotros mismos,  es la situación interna. Por lo tanto, centramos nuestra atención en lo que podemos hacer. Nos enfocamos en la respiración, permanecer relajados, mirando hacia abajo, y adoptando la postura de caída adecuada. Hacer esto nos mantiene activos durante la caída para que podamos responder, lo mejor posible, a lo que ocurre.

Pensar “estar por encima cuando te caes” es un truco típico de la mente. El desarrollo de nuestras habilidades mentales requiere conciencia. Nos damos cuenta de lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Si hacemos un entrenamiento mental sabiendo que todo lo que hacemos se puede mejorar, entonces nos mantenemos atentos a esos trucos mentales.

Podemos decir “Odio la escalada en fisura.” Con la conciencia observamos que estamos equiparando “la escalada en fisura” con “el odio”. Podemos dar el siguiente paso. Podemos preguntar, “¿por qué no me gusta la escalada en fisura?” Esa pregunta, de por sí, mueve nuestro proceso de pensamiento hacia ser conscientes de nuestra motivación. Escalada en fisura es probablemente estresante, por lo que “la odiamos”. Dado que el estrés es necesario para el aprendizaje, hemos permitido a la mente etiquetar algo que es estresante, de una manera negativa y no en aprendizaje. Si permanecemos en lo inconsciente, nunca haremos escaladas de fisura, perdiendo la oportunidad del aprendizaje.

La mente es una gran herramienta, eso es todo. Si percibimos nuestra esencia como mente pensante, estaremos perdidos en la mente. Seremos víctimas de ella limitando tendencias. Más bien, sabemos que la mente es algo que piensa por nosotros. Utilizamos sus capacidades intelectuales para pensar, pero la observamos. Damos un paso atrás y notamos cuando la mente piensa. Nosotros somos “testigos” . En el Camino del Guerrero llamamos a esta posición la del testigo. Hacer esto nos da opciones a considerar.

El entrenamiento mental es acerca el principio, comenzando siempre. Mejoramos día a día, pero cada día empezamos de nuevo a observar la mente. Nosotros observamos atentamente para que podamos ser poderoso cuando escalamos y cuando caemos. Nunca es tarde. Tomar conciencia siempre es el principio.


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