¿Cuánta libertad tenemos para dirigir nuestras vidas?  Comprender la libertad nos puede dar una idea de lo que nos motiva para dirigir nuestras vidas hacia lo que deseamos. Hay tres tipos de libertad. La primera clase de libertad es “libertad de”, una libertad de las restricciones de la sociedad. En segundo lugar, es la “libertad para”, una libertad para hacer lo que queremos hacer. En tercer lugar, hay “libertad de ser”, una libertad, no sólo para hacer lo que queremos, sino una libertad de ser lo que estamos destinados a ser. 

Jean-Jacques Rousseau, el filósofo francés del siglo XVIII, observó que “El hombre ha nacido libre y en todas partes se encuentra encadenado.” Estas cadenas son las normas sociales opresivas que le limitan lo que puede hacer. Pero también son cadenas mentales, cadenas que restringen lo que creemos que podemos hacer. Estas son las cadenas del condicionamiento social que la sociedad de valores proyecta en nosotros. Sentimos que no tenemos poder para movernos en la dirección que queremos para nuestras vidas. Más bien, sentimos que estamos atados por la sociedad, movidos por lo que la sociedad nos considera valiosos. 

Podemos querer escalar, pero si la sociedad nos dice que “es una locura y es peligroso”, no lo hacemos. Alejándonos de la escalada al reaccionar a un valor condicional de la sociedad. Si permanecemos inconscientes sólo vamos a obtener la libertad si la sociedad modifica las reglas, o si alguien quita nuestro condicionamiento social. Eso nunca sucede. La eliminación viene de un cambio interno dentro nuestro. Logramos a la “libertad de” cuando nos despertamos y nos damos cuenta que somos más valiosos que los valores de la sociedad o de nuestro condicionamiento. 

La segunda libertad, “libertad para”, surge después de que hemos logrado la “libertad de” los valores de la sociedad y empezamos a crear valores propios. Así, si valoramos la escalada, vamos ha escalar independientemente de la etiqueta de locos y de peligroso que asigna la sociedad. Nos movemos, no por la sociedad, sino por nuestros propios valores. Este es un gran paso adelante, pero que tiende a manifestarse a través de nuestro ego. Nos movemos hacia lo que experimentamos como fácil, cómodo y placentero, y nos alejamos de lo que experimentamos como duro, estresante y doloroso. En otras palabras, estamos motivados hacia el placer y nos alejamos del dolor. Esto se manifiesta inconscientemente como la lucha por los resultados finales, que se materializan después de la experiencia de una escalada estresante. 

La tercera libertad, la “libertad de ser,” surge cuando desarrollamos más la conciencia. Tenemos que ir más allá de un enfoque egoísta de la vida, y de la forma en que estamos motivados. Tenemos que ser el motor de nuestra propia vida, movidos por el universo. Al inspirarnos en el universo nos entregamos a nuestro propio propósito único por el que estamos aquí. Si podemos aprovechar eso, entonces vivimos una vida auténtica, movidos por una fuerza más grande que es la nuestra propia. 

Una gran parte para lograr este nivel de “libertad de ser“ tiene que ver con la aceptación. Aceptamos nuestro estado actual y permitimos lo que está sucediendo, ya sea el dolor o el placer, el estrés o la comodidad, lo fácil o lo difícil. Aceptando y permitiendo no centrarnos en los resultados finales; más bien en los procesos. Por lo tanto, esta tercera libertad requiere cambiar el enfoque hacia los resultados finales por los procesos. 

Krishnamurti, el filósofo de la India, una vez expresó su última visión como: No me importa lo que pase. Ya sea una experiencia placentera, cómoda, fácil que llega a nuestras vidas, la aceptamos y la permitimos. Así como si una experiencia dolorosa y estresante, dura también entra en nuestras vidas, la aceptamos y la permitimos. No hay resistencia a lo que se es. La resistencia distrae nuestra atención de la situación, hace énfasis en la búsqueda de la comodidad. Este proceso de aceptar y permitir, proporciona muchas situaciones para el desarrollo de la conciencia y el autoconocimiento. Nos relajamos en el esfuerzo para que podamos estar atentos y aprender de ella. Empezamos a encontrar la verdad de nuestro ser, lo que somos, y nuestro propósito. Entonces, esta verdad puede hacernos libres. 

“La libertad de ser” es una libertad que rompe las cadenas de la sociedad, quita el velo del ego, y puede revelarse nuestro ser auténtico. Una vez que se llega a esta clase de libertad, nuestra motivación se convierte en verdad intrínseca. Entonces la energía puede fluir sin obstáculos desde el universo, a través de nosotros y nuestra experiencia. La motivación intrínseca es poderosa porque nos involucra en el placer y en el dolor de la misma manera. Lo hacemos en una escalada estresante porque no hay otro lugar donde preferimos estar. Si amamos la escalada, sabemos que para vivir la vida que queremos vivir, para tener la libertad de ser lo auténticamente somos, tenemos que escalar. Llegar a este nivel de libertad no es poca cosa, especialmente si vives en una sociedad con un montón de reglas y valores condicionantes. Cuando llegamos a este nivel de “libertad de ser” en la sociedad que vivimos, no nos mudamos inconscientemente de ella. Somos parte del mundo, pero no somos él mundo. 

Práctica recomendada: Aceptar y permitir 

Con el fin de resolver problemas, debes estar presente en ellos. La aceptación de un problema tal como es, sin querer que sea diferente, centra su atención en el problema de inmediato. Tu atención no se distrae por la frustración de tener un problema o el deseo de que desaparezca  el problema. A continuación, permites centrar la atención en los componentes del problema, en los cuales se pueden descubrir las posibles soluciones. 

Escribe “implica aceptar y permitir” en pedazos de papel y ponlos en lugares visibles para que los veas durante todo el día. Utiliza estas notas como recordatorios para re-enfocar tu atención en el problema y aceptarlo tal como es. A continuación, cuando surja un problema, permite hacértelo tuyo, para entrar en el estrés de no saber la solución. Ahora te encuentras en un campo fértil para una experiencia de aprendizaje.

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