por Jes Meiris

Soy entrenadora del Camino del Guerrero, con sede en Colorado Springs, Colorado. He estado trabajando en empresas de actividades al aire libre, principalmente como guía de escalada en roca, durante catorce años y me convertí en entrenadora del Camino del Guerrero  en 2015 después de que una de las practicas con Arno tuvo un impacto tremendo en mi forma de escalar. Siempre he sabido que mis días en una carrera físicamente exigente, como la de guía, estaban contados debido a una condición genética congénita e incrementado por un estilo de vida activo. Hace unos años, comencé a confeccionar una lista de opciones en detalle para una carrera alternativa y así estar preparada cuando estuviera lista para hacer esa transición. Una lesión crónica en el codo me empujó rápidamente en el tiempo, ordenando la lista de opciones que mejor se adaptaban a mi personalidad y al conjunto de habilidades, posicionando en primer lugar la de piloto de helicóptero.

Existen varios paralelismos entre la aviación y el guía de montaña, como por ejemplo: La gestión de riesgos, la evaluación de la meteorología, los sistemas técnicos, la comunicación clara y el mantenimiento de la compostura en situaciones de alta presión. Si bien esas habilidades se utilizan diariamente en la escalada, ninguna de ellas las aplique en la experiencia de pilotar un helicóptero. Mi conocimiento experiencial de esas áreas en la escalada no se transfirió de inmediato en pilotar. Gradualmente las estoy transfiriendo a medida que practico el vuelo, he notado muchos paralelismos de cómo se aplica el material del Camino del Guerreo.

Durante el vuelo, el piloto debe gestionar una cantidad increíble de tareas al mismo tiempo. Tareas tales como: Los tres controles principales de vuelo para mantenerse en el aire, comunicaciones por radio, calefacción y enfriamiento del motor, vigilancia del tráfico y las condiciones meteorológicas entre otras cosas. He pensado mucho en cómo mi entrenamiento mental puede contribuir en la gestión de esas tareas. El Camino del Guerrero nos entrena para dedicar nuestra atención a escalar con el cuerpo o pensar con la mente. Sin embargo, al volar, dedicar la atención a una sola tarea podría distraer nuestra atención de otras tareas que son igualmente importantes en ese momento. Una de las formas en que el Camino del Guerrero ayuda a manejar este problema es ampliar el conocimiento de todas las tareas que requieren nuestra atención y luego aumentar la atención en la de mayor prioridad. En otras palabras, una tarea recibe más atención a la vez que se sigue siendo consciente de todas las demás tareas relevantes. Por ejemplo, conoceré todas las tareas enumeradas anteriormente, pero me enfocaré especialmente en la comunicación por radio. En la escalada, aunque El Camino del Guerrero nos enseña a dedicar nuestra atención a pensar en el riesgo en las posturas de reposo, todavía necesitamos estar conscientes de la posición de nuestro cuerpo (particularmente de nuestros pies), nuestro agarre y nuestra respiración, pero maximizamos la recuperación de la energía física en esta posición. La mente puede manejar más tareas simultáneamente cuando hay menos estrés. Sin embargo, cuando nuestra situación es más estresante o incluye limitaciones de tiempo, es más importante dedicar nuestra atención a una sola tarea a la vez y seguir nuestra intuición para el resto en lugar de añadir otros pensamientos analíticos. La intuición nos permite integrar todos los aspectos de la situación y responder rápidamente a la tarea que necesita atención inmediata. Inicialmente enseñamos un enfoque muy en blanco y negro para comprometer la atención en nuestras practicas. La ampliación de la atención se sumerge en las áreas grises a medida que avanzamos en la capacitación que desarrollamos con la práctica continua una vez que hemos aprendido los conceptos básicos de nuestra atención.

Una de las formas en que he aplicado los principios del Camino del Guerrero para ser un piloto más eficaz es rotando el helicóptero.  Es una de las maniobras más difíciles de aprender y solo ocurre cuando todas las fuerzas que actúan en el helicóptero (peso, sustentación, arrastre y empuje) están en perfecta armonía y equilibrio. Es un desafío, no debido al esfuerzo físico requerido para controlar la máquina, que en realidad es bastante mínimo, sino por el enorme esfuerzo mental para responder a las fuerzas aerodinámicas en constante cambio. Los alumnos de piloto tienen una tendencia a “sobre-controlar” al ser demasiado agresivos físicamente con sus maniobras. El helicóptero también se encuentra a altitud del suelo, lo que puede dar miedo. ¡Ahí es donde entra el entrenamiento mental!

Estaba pilotando el aterrizaje del helicóptero desde un vuelo estacionario. Pude mantener un vuelo perfecto, pero cuando intenté aterrizar, me puse nerviosa con los controles porque tenía miedo de impactar demasiado o de hacer rotar el helicóptero. Si bien siempre hay un peligro realista presente, tenia la protección “red de seguridad” de mi instructor, que está capacitado para recuperar los errores que cometía. Eso elimina la mayor parte del riesgo real, que es similar a la disminución del riesgo de escalar al escalar con cuerda por delante o escalar muy por debajo de nuestro límite. La sensación de inquietud me recordó la experiencia del “temblor de piernas” al escalar: Las piernas comienzan a temblar a medida que el miedo y la duda penetran en nuestra mente. El miedo hace tensionar los músculos de la pantorrilla, lo que hace que se contraigan y tiemblen. Enfocar nuestra atención en bajar los talones, relajarse y exhalar aire puede ayudar a disminuir la tensión de la pierna. Si lideramos la escalada, también podemos disminuir el estrés y el miedo focalizándonos en la escalada hasta una postura de reposo. Del mismo modo, en el aterrizaje del helicóptero, puedo concentrarme en relajar mis músculos esto ayudara a relajar el control excesivo, respirar para promover la tranquilidad y mantener mis ojos en el horizonte para brindar una sensación de equilibrio y perspectiva. En otras palabras, redirigir la atención hacia la respiración, el enfoque de los ojos y la conciencia corporal, tal como enseñamos en la escalada.

También me di cuenta de que mis aterrizajes no tienen que ser perfectos, sólo tienen que ser seguros. Mi instructor me dijo que la zona de amortiguamiento es MUCHO más grande de lo que pensaba. Puedo explorar en esa zona de incomodidad, similar a un área gris de la forma en la que comprometemos nuestra atención. El punto es que, ya sea volando o escalando, tenemos que estar dispuestos a enfrentarnos con el estrés, sabiendo que está bien ser un poco descuidados a veces, ¡y practicar mucho! Debemos ser pacientes con nosotros mismos para permitirnos aprender.

¿Dónde se puede aplicar el Camino del Guerrero en nuestras vidas fuera de la escalada? Creo que lo encontrarás, como yo lo hice, ya que hay muchos paralelismos. Estoy agradecida por la caja de herramientas que me ha brindado el material del Camino del Guerrero, sabiendo que puedo aplicarla a muchos aspectos diferentes de la vida. A pesar de que estoy haciendo una transición profesional, sigo planeándome impartir prácticas de entrenamiento mental a tiempo parcial para orientar a clientes. Espero verte pronto en un de los cursos!

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